Las mejores tartas de queso de Madrid
- Irene S. y Julián Acebes
- 30 dic 2025
- 7 Min. de lectura

En Madrid ya no se discute si una tarta de queso es fluida, cuajada o “al punto”. Esa conversación quedó atrás hace tiempo. Hoy el debate está en otro sitio: en quién la hace bien, por qué y dentro de qué tipo de cocina. Porque la tarta de queso ha dejado de ser un postre comodín para convertirse, en muchos casos, en una declaración de intenciones.
En GastroMadrid llevamos todo el año recorriendo la ciudad con un criterio claro y constante: una tarta de queso a la semana, probada en contexto, sin prisas y sin separar el postre del restaurante que lo sirve. Aquí no hay rankings virales ni listas pensadas para likes, sino una mirada editorial que entiende la tarta de queso como parte del discurso gastronómico de cada casa.
Este artículo no es una clasificación ni una moda pasajera. Es una guía construida a partir de 52 artículos que hemos publicado, organizada por barrios y zonas, pensada para leerse y para usarse. Para entender dónde está cada tarta, por qué merece la pena y cómo encaja en el mapa gastronómico real de Madrid.
Antes de entrar barrio a barrio y zona a zona, había que hacer una parada. No para jerarquizar ni para sentar cátedra, sino para señalar nuestras diez tartas de queso favoritas que, por distintos motivos, representan muy bien el momento que vive Madrid. Algunas son técnicas, otras más emocionales; unas afinadas al milímetro, otras más rústicas, pero todas tienen algo en común: tienen sentido dentro de la cocina que las firma.
No están ordenadas por posición ni responden a un ranking cerrado. Son diez imprescindibles según el criterio editorial de GastroMadrid, elegidas por regularidad, coherencia y personalidad. Tartas que funcionan más allá de la foto y que justifican el viaje, el barrio y la sobremesa.
Colósimo
Una tarta de queso elegante y medida, sin exceso de azúcar ni dramatismo. Refleja con precisión el espíritu del restaurante: cocina italiana contemporánea, equilibrio y atención al detalle.
Latasia
Cremosa, intensa y con personalidad propia. No busca agradar a todo el mundo, y por eso funciona. Una tarta de queso con carácter, muy en línea con la cocina de los hermanos Hernández.
Estimar
Aquí la tarta de queso huye del ruido y se apoya en la técnica y el producto. Contundente, bien ejecutada y coherente con una casa que entiende el lujo desde la sobriedad.
Fismuler
Probablemente una de las tartas de queso más reconocibles de Madrid. Cremosa, golosa y sin complejos, pensada para compartir… o no. Un clásico contemporáneo.
La Bien Aparecida
Clásica en el mejor sentido. Textura impecable, sabor limpio y un punto de nostalgia que la hace memorable. Aquí no hay fuegos artificiales, hay oficio.
Lakasa
Una tarta de queso honesta, bien pensada y muy bien ejecutada. No necesita exagerar para destacar, y eso dice mucho de quien la hace.
Kamiku
Imprescindible. Una tarta de queso afinada, profunda y precisa, con ese punto técnico que distingue a una cocina japonesa bien entendida. Sutil y adictiva.
Roostiq
Más rústica que otras, pero muy reconocible. Golosa, intensa y pensada para terminar la comida con una sonrisa. Funciona siempre.
Cañadío
Una tarta de queso con raíces claras en la tradición cántabra, bien ejecutada y sin perder identidad en un entorno exigente. Regularidad y equilibrio.
El Hombre Pez
Equilibrio, textura y sabor reconocible. Una tarta de queso que no busca protagonismo, pero se queda en la memoria y cierra la comida con coherencia.
Arganzuela
Un barrio en expansión gastronómica donde conviven propuestas muy distintas y donde la tarta de queso empieza a tener también su espacio propio.
Argüelles
Un barrio tranquilo en lo gastronómico, donde la tarta de queso aparece como cierre correcto y reconocible, sin necesidad de excesos ni artificios.
Chamartín
Un barrio más disperso en lo gastronómico, pero con propuestas consolidadas donde la tarta de queso aparece como cierre reconocible dentro de cocinas muy distintas entre sí.
Chamberí
Chamberí es, sin discusión, uno de los barrios con mayor concentración y variedad de tartas de queso en Madrid. Aquí conviven versiones muy técnicas con otras más inmediatas y golosas, siempre dentro de restaurantes con discurso propio.
Mo de Movimiento
Una tarta de queso coherente con el proyecto: honesta, sin artificios y con un enfoque más consciente. No busca protagonismo, pero encaja perfectamente en el conjunto.
Cokima
Más personal y con identidad propia, su tarta de queso refleja el carácter del restaurante: intensa, diferente y alejada de los caminos más previsibles.
Garelos
Con varias sedes en el barrio, su tarta de queso se ha convertido en un fijo para muchos madrileños, reconocible y constante.
Cortes
Un barrio con mucho peso histórico y gastronómico, donde la tarta de queso aparece en restaurantes con discurso claro y propuestas muy asentadas.
El Viso
Zona residencial donde algunas propuestas concretas han sabido hacerse un hueco. Aquí la tarta de queso aparece de forma más puntual, pero con regularidad.
Embajadores
Un barrio diverso y muy vivo, donde conviven restaurantes clásicos y propuestas más contemporáneas. La tarta de queso funciona aquí como un final reconocible y sin artificios.
Fuencarral – El Pardo
Zona amplia y menos homogénea, donde la tarta de queso aparece ligada a proyectos muy concretos y bien definidos.
Guindalera
Un barrio con identidad propia, donde algunas propuestas han sabido consolidarse lejos de los grandes ejes gastronómicos.
Justicia
Justicia es uno de los barrios donde mejor se percibe la diversidad real de la tarta de queso en Madrid. Aquí conviven propuestas muy reconocibles con restaurantes más recientes, y eso se refleja también en la forma de entender el postre.
Piantao
Una tarta de queso contundente y directa, pensada como cierre reconocible dentro de una propuesta muy marcada por el fuego y el producto. Funciona más por carácter que por sutileza.
Gran Vía 18
Clásica y bien ejecutada, sin excesos. Una tarta de queso correcta y coherente, pensada para cerrar una comida tradicional en pleno centro.
Las Letras
Barrio histórico y muy ligado al centro cultural de la ciudad, donde la tarta de queso aparece como final reconocible en propuestas con personalidad marcada.
Moncloa – Aravaca
Zona amplia y diversa, donde la tarta de queso aparece en propuestas consolidadas y bien reconocibles, más pensadas para el público habitual que para el ruido mediático.
Palacio
Un barrio marcado por el entorno institucional y cultural, donde la tarta de queso funciona como cierre elegante dentro de propuestas más formales.
Retiro
Un barrio residencial con restaurantes muy asentados, donde la tarta de queso aparece como un final reconocible y bien ejecutado, sin necesidad de artificios.
Salamanca
Salamanca es, probablemente, el barrio donde la tarta de queso ha encontrado más continuidad y regularidad dentro de propuestas gastronómicas consolidadas. Aquí conviven restaurantes clásicos, casas de producto y proyectos más contemporáneos, y eso se refleja en una oferta amplia y muy diversa de estilos.
Barra Alta Madrid
Una tarta de queso reconocible y bien ejecutada, pensada para gustar a un público amplio sin perder corrección técnica. Funciona como cierre cómodo y eficaz dentro de una propuesta muy afinada.
Baldoria
Más golosa y directa, con una tarta de queso que encaja bien en una casa donde el producto y el disfrute están en primer plano. No busca sofisticación extrema, sino regularidad y placer inmediato.
Papúa Colón
Una tarta de queso clásica y bien resuelta, coherente con el estilo del restaurante: elegante, reconocible y pensada para cerrar una comida larga sin estridencias.
Restaurante Carbón
Contundente y con carácter, en línea con una cocina marcada por el fuego y el producto. Una tarta de queso que no busca sutilezas, sino cerrar la experiencia con un punto reconocible y satisfactorio.
Sol
Sol es uno de los barrios más transitados de Madrid y también uno de los más heterogéneos a nivel gastronómico. Aquí la tarta de queso aparece en contextos muy distintos, pensada tanto para comidas informales como para propuestas más asentadas.
La Lonja del Mar
Una tarta de queso clásica y bien ejecutada, pensada como cierre reconocible dentro de una propuesta de producto. Funciona sin sobresaltos y encaja bien en un restaurante donde prima la regularidad.
Caluana
Más personal y con identidad propia, su tarta de queso refleja el carácter del restaurante: directa, con sabor marcado y alejada de fórmulas estándar.
Tetuán
Un barrio cada vez más interesante a nivel gastronómico, donde conviven restaurantes con personalidad propia y propuestas bien asentadas. La tarta de queso aquí aparece con estilos muy diferentes.
Universidad
Zona joven y muy viva, donde la tarta de queso aparece ligada a propuestas más informales, pero bien reconocibles dentro del barrio.






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