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Agosto no cierra en Madrid: guía de los restaurantes imprescindibles abiertos en agosto 2026


Portada (Guía restaurantes abiertos en agosto Madrid 2026) - GastroMadrid (1)

Agosto en Madrid tiene un ritmo distinto. Las calles respiran con más calma, las terrazas se convierten en refugio, las sobremesas se alargan sin mirar demasiado el reloj y la ciudad demuestra que también en pleno verano sabe disfrutarse a mesa puesta. Aunque muchos aprovechan estos días para escapar, quienes se quedan en la capital descubren otra forma de vivirla, más tranquila, más luminosa y con muchas direcciones gastronómicas que mantienen encendidos sus fogones.


Porque Madrid no cierra en agosto, y mucho menos su apetito. La ciudad sigue ofreciendo planes para todos los gustos, desde barras donde empezar con una caña bien tirada hasta comedores donde viajar con el paladar, terrazas para cenar al aire libre, cocinas de producto, recetas castizas, propuestas internacionales, menús para compartir y cartas pensadas para disfrutar sin prisas. Agosto se convierte así en una oportunidad perfecta para redescubrir la ciudad desde otro lugar, sin aglomeraciones, con tiempo y con ganas de dejarse sorprender.


En esta guía de restaurantes imprescindibles abiertos en agosto 2026, reunimos algunas de esas direcciones que merecen una visita durante el mes más veraniego del año. Lugares con historia, proyectos con personalidad, cocinas que miran al producto, a la tradición o al viaje, y mesas que confirman que quedarse en Madrid también puede ser un planazo. Si el verano te pilla en la capital, toma nota, reserva mesa y prepárate para brindar, compartir y saborear un agosto que, gastronómicamente hablando, sigue muy vivo.




Revoltosa Prado

Revoltosa Prado es una de esas direcciones que explican muy bien por qué Madrid no baja la persiana en agosto. En pleno Barrio de las Letras, a un paso de la Plaza de Santa Ana, esta taberna contemporánea recupera el espíritu castizo de la ciudad, ese Madrid de gatos, cervezas bien tiradas, vermut, tapas y sobremesas que se alargan, y lo actualiza con una cocina de mercado, producto local y un ambiente que cambia de ritmo según avanza el día.


La casa abre durante todo agosto con un horario especialmente cómodo para quien se queda en la capital o la visita en verano: de lunes a miércoles, de 09:30 a 01:00, jueves, de 09:30 a 01:30, viernes, de 09:30 a 02:00, sábados, de 11:00 a 02:00, y domingos, de 11:00 a 01:00. Es decir, funciona igual para un café con churros por la mañana que para una cena informal, una ronda de tapas o un cóctel nocturno.


Entre sus novedades destacan los nuevos menús de tapas, disponibles de 12:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, excepto viernes y sábados. El Menú Castizo, por 16,30 €, reúne salmorejo con jamoncito ibérico, croqueta ibérica de taberna, ensaladilla con gamba de cristal, torrezno madrileño y mini bocata de rejos con vino, cerveza o refresco. El Menú Sibarita, por 20,50 €, sube el tono con gilda, croqueta ibérica, alcachofas fritas, pulpito con revolconas y mini burger Chulapa.


La carta mantiene ese equilibrio entre tradición y descaro: bravas con raíces, torrezno de panceta marinada, croquetas ibéricas, callos a la madrileña, huevos rotos con jamón del bueno, bocata madrileño de calamares o La Chulapa de Prado, hamburguesa de vaca madurada con scamorza ahumada y salsa tártara. Para sentarse con más calma, entran en juego la entraña de Angus de Madrid, la chuleta de Tudanca, la carrillera estofada, la corvina a la parrilla o la merluza confitada.


Y cuando cae la noche, Revoltosa Prado enseña su lado más hedonista: decoración cuidada, ambiente animado y una coctelería muy bien pensada para acompañar la cena. Puedes hacer tu reserva a través de su web o en el 918 468 616.


Porque agosto en Madrid también va de brindar sin mirar el reloj, de pedir una ronda más, de dejarse llevar por la ciudad y de acabar confirmando que, seas o no gato, hay tabernas en las que siempre apetece quedarse un rato más.





Santa & Pura

Santa & Pura es una de las paradas imprescindibles para quienes buscan una propuesta diferente dentro de esta guía de restaurantes abiertos en agosto en Madrid. En la calle Santa Isabel, 27, muy cerca del metro Antón Martín y de la Estación del Arte, este vegan bar ha convertido la cocina 100% plant based en una experiencia alegre, sabrosa y pensada para todos los públicos, desde quienes siguen una alimentación vegana por convicción hasta curiosos, omnívoros y amantes de la buena mesa sin etiquetas.


Su historia nace de un sueño claro, llevar la cocina vegetal a nuevos horizontes, uniendo sabor, conciencia y sostenibilidad. En Santa & Pura no se trata solo de comer vegano, sino de descubrir que una hamburguesa, una pizza, unos tacos o unas tapas pueden ser igual de golosos, contundentes y disfrutones sin recurrir a ingredientes de origen animal. Su misión pasa por cuidar el barrio, cuidar a quienes les visitan y dejar una pequeña huella positiva en el mundo.


El restaurante cuenta con un horario amplio durante agosto. Abre lunes, martes, miércoles y jueves, de 12:00 a 00:00, con cocina de 13:00 a 23:00. Viernes y sábados, de 11:00 a 00:00, con cocina hasta las 23:30. Y domingos, de 11:00 a 00:00, con cocina de 13:00 a 23:00. Además, ofrece desayunos hasta las 13:00 y menú de lunes a viernes, de 13:00 a 16:00, excepto festivos.


La carta es amplia, creativa y muy viajera. Para empezar, destacan el entrante especial para compartir, con ensalada templada de patata, coliflor frita con tahini y babaganush, las famosas croquetas de setas, los nachos con keso, las lágrimas de Heüra, la empanada argentina, las bravas con ajonesa o cuatro salsas, y los pimientos de Padrón.


Entre los platos principales aparecen hamburguesas artesanas como la Santuario Dharma, de garbanzos con setas, la Animanaturalis, con arroz, coco, curry y guisantes, o versiones más contundentes como la Santa y Pura, con burger Amara, queso, bacon vegetal y cebolla caramelizada. En el caso de las hamburguesas artesanas, sus nombres hacen referencia a asociaciones y santuarios, ya que parte del importe va destinado a ayudar a las entidades con dicho nombre. También hay bocadillos, tostadas, pizzas individuales, burritos, tacos y quesadillas. Y para cerrar, tartas y napolitanas de chocolate. Puedes hacer tu reserva en el 911 667 824 o por WhatsApp en el 652 875 484.


Porque agosto también puede ser fresco, consciente y muy divertido, Santa & Pura demuestra que la cocina plant based no viene a convencer a nadie, viene a gustar. Y vaya si lo consigue, con una carta para compartir, brindar, repetir y salir pensando que comer vegano en Madrid nunca había sido tan apetecible.




Revoltosa Parque de Berlín

Revoltosa Parque de Berlín es otra de esas direcciones que confirman que agosto no cierra en Madrid. En pleno Parque de Berlín, con una gran terraza acristalada, vistas agradables y la sombra de los árboles como aliada natural contra el calor, este restaurante lleva el espíritu revoltoso al norte de la ciudad, concretamente a Chamartín, un distrito dinámico, moderno y lleno de vida.


Este proyecto, el último de la familia Revoltosa hasta el momento, traslada el concepto de taberna madrileña contemporánea a un espacio donde el exterior tiene mucho protagonismo. Su terraza, pensada para disfrutarse los 365 días del año, funciona igual de bien para una comida relajada que para una cena al aire libre, mientras que el interior mantiene ese punto desenfadado, castizo y arrebatador que define a la marca. Aquí se viene a tapear, a compartir, a brindar y a dejarse llevar, como buenos gatos madrileños.


Durante agosto, Revoltosa Berlín estará abierto todo el mes. Su horario será de domingo a miércoles, de 12:00 a 00:00, jueves, de 12:00 a 00:30, y viernes y sábados, de 12:00 a 01:00. Como excepción, del 3 al 7 de agosto, ambos incluidos, abrirá a partir de las 18:00. Además, en agosto no habrá menú del día, solo carta, una buena excusa para recorrer sus platos más representativos.


La propuesta combina raciones castizas, bocados informales y guiños viajeros. Para empezar, destacan las croquetas caseras de jamón, las croquetas de espinacas, el cazón en adobo, la ensaladilla rusa “Revoltosa Berlín”, los gambones al ajillo con toque de Xerez, el matrimonio con chips, los crujientes aros de calamar con pimientos de Padrón y alioli casero, o unos huevos rotos con jamón que piden mesa compartida y sobremesa larga.


La huerta también tiene su sitio, con salmorejo, flores de alcachofa con miel de naranja y sal de jamón, ensalada de burratinas, poke de salmón ahumado o berenjena en flor con mayonesa de mostaza y miel. Entre los principales, conviene mirar con atención los chipirones al ajillo, los tacos de salmón con verduras, piña y naranja, el rabo de toro confitado, las brochetas de vacío o el gran protagonista carnívoro, El chuletazo de Revoltosa, un Tomahawk de Angus D.O. Madrid de 1,2 kilos.


Tampoco faltan hamburguesas y bocadillos con carácter, como La Chulapa de Berlín, con carne de vaca de elaboración propia, Idiazábal, bacon y mermelada de tomate, el Príncipe, con queso de cabra azul y alioli de albaricoque, o el clásico bocata de calamares a la madrileña con alioli de lima. Y, para terminar, postres caseros como la torrija pasiega, la tarta de queso, la tartaleta de pera o el lingote de dulce de leche y chocolate. Haz tu reserva a través de su web o en el 913 777 612.


Así que, si agosto te pilla en Madrid, Revoltosa Parque de Berlín es planazo seguro: terraza, sombra, raciones generosas, cocina con chispa y ese ambiente de taberna viva que invita a pedir otra ronda. Gatas y gatos del norte de la ciudad, ya tenéis refugio para comer, cenar y brindar este verano.




Cadaqués Madrid

Cadaqués Madrid se consolida como una de las direcciones imprescindibles del barrio de Salamanca durante el mes de agosto. En plena calle Jorge Juan, su terraza exterior se convierte en uno de esos espacios perfectos para disfrutar del verano madrileño al aire libre, alargar el aperitivo hasta la sobremesa, instalarse en una comida sin prisas o dejar que la cena se prolongue entre brasas, producto y ambiente mediterráneo.


La propuesta de Cadaqués Madrid gira en torno a la cocina del fuego y a un recetario inspirado en las casas de pescadores del Mediterráneo. Aquí mar, montaña y huerta se encuentran en una carta que mira a las recetas tradicionales, a los productos de proximidad y a una manera de cocinar con personalidad, directa, honesta y con ese punto rompedor que hace que cada visita tenga algo especial.


Su trayectoria en Madrid se ha construido precisamente sobre esa idea, traer a la capital una cocina de pueblo, como la de antes, pero adaptada a un restaurante actual, cuidado y con mucho ambiente. En Cadaqués, cada arroz, cada pescado y cada plato que sale de la cocina habla de las culturas pesqueras, del legado mediterráneo, de la fuerza de la tramontana y de la belleza inmensa del mar. Una filosofía que se nota tanto en el producto como en el ritmo de la mesa.


En agosto, la casa mantiene viva la llama con una carta pensada para disfrutar sin prisas. Para empezar, no faltan los mariscos del día ni esas raciones que siempre apetecen compartir, como la ensaladilla rusa o las croquetas. Después llegan los grandes protagonistas de la casa, sus arroces a la leña, auténtica seña de identidad del restaurante, cocinados con la garra y el aroma de maderas seleccionadas, y capaces de reunir en cada bocado el sabor del mar, la montaña y la huerta.


También tienen un papel esencial los pescados y mariscos recién llegados de la lonja, preparados con respeto por el producto y con esa mirada mediterránea que convierte lo sencillo en memorable. La brasa, el humo, el punto exacto del arroz y el sabor limpio del producto marcan una experiencia que sabe a costa, aunque estemos en pleno Madrid.


Porque agosto también se puede vivir con sabor a sal, sobremesa larga y copa tranquila, Cadaqués Madrid es una parada perfecta para quienes buscan terraza, brasas y Mediterráneo sin salir de la capital. Un plan para dejarse llevar, pedir al centro, brindar despacio y recordar que, en Madrid, el verano también huele a leña y sabe a arroz recién hecho.




Barracuda MX

Barracuda MX es otra de las direcciones que conviene tener muy presente en esta guía de restaurantes abiertos en agosto en Madrid. Situado junto a la Puerta de Alcalá, el restaurante permanecerá abierto durante todo el verano, lo que lo convierte en una opción perfecta para quienes se quedan en la capital y buscan una cocina fresca, viajera y llena de sabor. Su propuesta invita a recorrer, sin salir del centro de Madrid, los casi 8.000 kilómetros del litoral del Pacífico mexicano, desde Baja California hasta Chiapas.


La cocina de Barracuda MX nace de la riqueza cultural de esa costa y del mestizaje surgido de las históricas rutas comerciales con Asia. El resultado es una carta vibrante, ligera y llena de matices, donde el producto manda y la técnica aporta profundidad. Aquí tienen especial protagonismo elaboraciones tradicionales como los pescados zarandeados o preparados a la talla, reinterpretados con una mirada contemporánea, siempre desde el respeto por la autenticidad y por los sabores del Pacífico mexicano.


Detrás del proyecto está Roberto Ruiz, uno de los nombres clave de la cocina mexicana contemporánea en España. Tras su paso por la Fundación Amigos del Museo del Prado y por el Grupo Sigla, donde pudo conocer de cerca el paladar español y enamorarse del producto ibérico, abrió Punto MX en 2012, haciendo realidad su sueño de “enchilar grandes productos ibéricos”. Tras el cierre de su restaurante Michelin durante la pandemia, Ruiz siguió creando nuevos caminos con delivery, salsas picantes y Humo, su licor de chile chipotle. En 2021 llegó Barracuda MX, una nueva etapa centrada en la cocina del litoral pacífico mexicano, con un espíritu festivo, desenfadado y muy reconocible.


Este verano, además, la carta incorpora novedades de temporada pensadas para compartir. Entre ellas destacan las won tostadas de lomo de atún rojo con salsa de chiles secos y miso, el ceviche de corvina marinado en maracuyá con salsa macha y picada de frutas tropicales, y el ceviche de gambas y flor de Jamaica, con marinada de hibiscus, dados de remolacha, pico de gallo y puré de boniato.


Con estas incorporaciones, Barracuda MX sigue evolucionando su universo gastronómico con una cocina mexicana contemporánea que dialoga con las nuevas tendencias de consumo. Cocina y coctelería se dan la mano en una experiencia estival pensada para disfrutar sin prisas, con mucho sabor y ese punto festivo que convierte cualquier comida de agosto en un pequeño viaje al Pacífico.




Trebbiano

Hay restaurantes italianos que apuestan por los grandes clásicos reconocibles y otros que prefieren abrir una puerta menos transitada. Trebbiano pertenece a este segundo grupo. Su cocina mira hacia Abruzzo, una de las regiones gastronómicas más auténticas de Italia, y lo hace con una propuesta serena, cuidada y profundamente fiel al producto, a la tradición y a las recetas originales.


Al frente están los hermanos Maurizio y Stefano Ruggeri, impulsores de un proyecto que nace con vocación de mostrar una Italia menos obvia, más ligada al territorio y al gesto artesanal. En Trebbiano, la experiencia no se construye desde el tópico, sino desde el respeto por una cocina regional con mucho carácter, donde cada plato habla de memoria, oficio y raíces familiares.


Trebbiano permanecerá abierto durante el mes de agosto, convirtiéndose en una opción especialmente apetecible para quienes se quedan en Madrid y buscan una mesa tranquila, auténtica y con sabor italiano de verdad. En plena temporada estival, su propuesta mantiene ese ritmo pausado que tanto apetece en verano, con una carta pensada para compartir, probar varios platos y viajar a Abruzzo sin salir de la ciudad.


La carta tiene un eje muy claro: la pasta artesanal, elaborada diariamente a mano en el propio restaurante. Ese trabajo marca el ritmo de la comida y se percibe en recetas como el Tagliolino cacio e pepe, puro equilibrio entre sencillez y sabor, o la Carbonara romana, preparada siguiendo la receta tradicional. También aparecen platos especialmente ligados al recetario de Abruzzo, como las Pallotte cacio e ova, una elaboración popular, reconfortante y llena de identidad.


Quien busque una comida más reposada puede continuar con propuestas de corte gastronómico, como el Plin de ossobuco con trufa negra o la Linguine all’astice con bogavante, donde el restaurante demuestra que la elegancia también puede convivir con la cocina de raíz. Antes, los antipasti tradicionales invitan a empezar compartiendo y a entrar poco a poco en ese universo italiano que Trebbiano defiende con tanta naturalidad.


La experiencia se completa con una amplia selección de vinos italianos y españoles, una vinoteca que ocupa un lugar protagonista en el espacio y una carta de coctelería inspirada en los sabores y productos de Abruzzo. En agosto, Trebbiano es un plan perfecto para quienes quieren viajar sin moverse de Madrid, comer pasta hecha a mano, descubrir una región poco conocida y brindar por esas mesas que no necesitan artificio para dejar recuerdo.


Porque a veces el mejor viaje del verano empieza con una copa de vino, una pasta recién hecha y una cocina que sabe exactamente de dónde viene.





99 Sushi Bar

Hay mesas que no necesitan presentación, solo una excusa para volver. Y agosto, cuando Madrid baja un poco el ritmo pero no las ganas de comer bien, es una de las mejores. 99 Sushi Bar & Restaurant, con más de dos décadas de trayectoria, se mantiene como uno de los grandes nombres de la gastronomía japonesa en España y como una apuesta segura para quienes buscan una experiencia cuidada también en pleno verano.


Durante el mes de agosto permanecerán abiertos 99 Sushi Bar Eurobuilding y 99 Sushi Bar La Moraleja, dos direcciones desde las que el grupo seguirá defendiendo esa manera de entender la cocina japonesa basada en la excelencia del producto, la precisión técnica y una puesta en escena elegante, serena y muy reconocible. En una guía como esta, donde Madrid demuestra que agosto no cierra, su presencia tiene todo el sentido, porque representa esa cocina de alto nivel que sigue disponible para quienes se quedan en la ciudad o regresan buscando una mesa especial.


La trayectoria de 99 Sushi Bar habla de constancia, exigencia y evolución. Desde sus inicios, la marca ha contribuido a elevar la percepción de la cocina japonesa en nuestro país, apostando por ingredientes de primer nivel, cortes precisos, fondos delicados y una lectura gastronómica en la que cada pase busca equilibrio. No es solo sushi, es una experiencia construida alrededor del respeto por el producto y por los tiempos de cada elaboración.


La propuesta puede disfrutarse a la carta, ideal para quienes prefieren elegir sus imprescindibles, o a través de su omakase estacional de 14 pases, un recorrido guiado por la temporalidad, los matices y la sensibilidad de la cocina japonesa contemporánea. En él, cada bocado funciona como parte de una secuencia pensada para ir creciendo en intensidad, con platos donde se perciben técnica, sutileza y una búsqueda constante de armonía.


Nigiris, piezas de sushi, bocados calientes, elaboraciones de temporada y producto tratado con precisión forman parte de una experiencia que convierte la comida o la cena en un pequeño ritual. En agosto, 99 Sushi Bar propone justo eso, refugiarse del calor, sentarse sin prisa y dejar que el producto hable.


Porque no todos los planes de verano necesitan playa. A veces basta una barra japonesa, un omakase bien medido y la certeza de que Madrid, incluso en agosto, sigue guardando mesas imprescindibles.





Kricky Pelton

Hay planes de verano que empiezan con una terraza, una burger bien hecha y una salsa que se queda en la memoria. Kricky Pelton, nuestra hamburguesa de la semana 5 de este 2026, entra en esta guía de restaurantes abiertos en agosto en Madrid con una propuesta que mira directamente a los auténticos burger bars americanos, pero con una personalidad muy propia. Aquí conviven el espíritu diner, el alma texana y ese punto nostálgico de las recetas familiares que terminan convirtiéndose en seña de identidad.


El proyecto fue creado por Jota Navasqüés-Pelton como un homenaje a la memoria gastronómica de su infancia. De ahí nace una carta donde el producto, las salsas caseras y el sabor de los recuerdos tienen todo el protagonismo. Kricky Pelton no juega a disfrazarse de diner, construye su universo alrededor de esa cultura estadounidense de barra, plancha, queso fundido, bacon crujiente, milkshakes y burgers pensadas para disfrutarse sin demasiadas ceremonias, pero con mucho cuidado detrás.


Durante el mes de agosto, Kricky Pelton mantiene abiertas las puertas de sus dos locales, consolidándose como una parada imprescindible para quienes se quedan en Madrid y buscan una de las propuestas de smash burger más reconocidas de la ciudad. Además, su terraza de Serrano se convierte en un refugio perfecto en pleno barrio de Salamanca, tanto para una comida relajada como para un afterwork o una cena al aire libre cuando cae el sol.


La estrella absoluta de la carta son sus smash burgers, elaboradas con ingredientes seleccionados y ese golpe de plancha que concentra sabor, textura y jugosidad. Entre todas, brilla la Uncle Jota’s, gran emblema de la casa, con carne smash, bacon, cebolla caramelizada casera, cheddar fundido y la inconfundible salsa Kricky, una de esas combinaciones que explican por qué hay burgers que se vuelven adictivas.


Esta temporada, además, llega el nuevo formato Fatty, una versión más contundente, con 150 gramos de carne, pensada para quienes buscan llevar la experiencia al siguiente nivel. A ello se suman otros clásicos estadounidenses reinterpretados con personalidad y sus famosos milkshakes, perfectos para completar el viaje.


Porque agosto también puede saber a cheddar fundido, bacon, plancha y batido bien frío, Kricky Pelton es el tipo de sitio al que se va con hambre y del que se sale con una sonrisa. Una parada canalla, sabrosa y muy madrileña para quienes creen que una buena burger también merece sitio en la agenda gastronómica del verano.




Bao Li

En agosto también hay espacio para viajar lejos sin salir de Madrid. Bao Li, una de las propuestas del Grupo China Crown, permanecerá abierto durante el mes de agosto y se suma a esta guía como una dirección imprescindible para quienes buscan una experiencia asiática refinada, envolvente y con mucha historia detrás. Su cocina rinde homenaje a la tradición gastronómica cantonesa, pero lo hace desde una mirada contemporánea, precisa y muy conectada con el producto.


El restaurante es, además, uno de los proyectos más personales de María Li Bao y Felipe Bao, fruto de años de investigación, viajes y recuperación de recetas tradicionales. En Bao Li no se plantea la cocina china como una versión simplificada, sino como un recorrido cultural y gastronómico por sabores, técnicas y elaboraciones con siglos de memoria. Cada plato mira al recetario cantonés con respeto, pero también con la libertad necesaria para dialogar con el comensal actual.


La carta propone un viaje por algunas de las recetas más representativas de esta cocina, reinterpretadas con producto de alta calidad y una ejecución contemporánea. Entre sus imprescindibles destaca la selección de Dim sum, delicada, variada y perfecta para comenzar compartiendo. También los Noodles de cristal con crujiente de ibérico, una elaboración que combina textura, intensidad y ese guiño al producto local que caracteriza a la casa.


Entre los principales, conviene detenerse en el Magret de pato infusionado, elegante y aromático, y, sobre todo, en el icónico Pato Imperial Beijing, servido en dos pases y convertido en una de las elaboraciones más reconocidas de Bao Li. Es uno de esos platos que justifican la visita por sí solos, tanto por la técnica como por la ceremonia que lo acompaña.


El viaje continúa en el propio espacio, diseñado por el arquitecto Jean Porsche, que recrea el ambiente de la China imperial a través de referencias orientales y occidentales, piezas de colección, maderas nobles, papeles dorados y una cuidada selección de mobiliario. El resultado es una experiencia inmersiva donde gastronomía, cultura y estética dialogan desde que el comensal cruza la puerta.


Porque agosto en Madrid también puede ser sofisticado, aromático y lleno de matices, Bao Li invita a sentarse con calma, compartir dim sum, brindar y dejarse llevar por una cocina cantonesa que mira al pasado con respeto y al presente con mucha personalidad.




Café Comercial

Con más de 135 años de historia, este icono de la Glorieta de Bilbao continúa siendo punto de encuentro entre generaciones, refugio de tertulias, parada castiza y escenario imprescindible de la vida cultural y social de la ciudad. En agosto, cuando muchas persianas bajan, el Comercial sigue abierto para recordar que Madrid también se disfruta con una caña bien tirada, un vermut de grifo y una terraza con historia.


Su ubicación, a los pies de la Glorieta de Bilbao, lo convierte en un plan perfecto para quienes se quedan en la capital y buscan una mesa reconocible, cómoda y con sabor madrileño. Aquí se puede venir a tomar algo a media tarde, a picar en barra, a comer con calma o a instalarse en la terraza cuando el calor aprieta. Porque si algo ha demostrado Café Comercial durante más de un siglo es su capacidad para adaptarse sin perder carácter.


La propuesta gastronómica, dirigida por el chef Carlos Moreno, apuesta por un regreso a los sabores castizos con especial protagonismo del producto de Madrid. Una cocina sincera, reconocible y honesta, que mira al recetario tradicional con una lectura contemporánea. Entre sus bocados más apetecibles para agosto destacan las bravas con alioli de madroño, la ensaladilla clásica o el mejillón tigre tradicional, perfectos para compartir junto a una caña fría o un vermut de la casa.


Pero Café Comercial es mucho más que tapeo. Su carta de restaurante recupera platos de siempre con una puesta al día elegante, desde los callos hasta el solomillo Wellington, sin olvidar citas ya clásicas como el cocido de los jueves, los arroces de los miércoles o su popular brunch de fin de semana. Además, cuenta con dos propuestas diferenciadas, barra y restaurante, lo que permite disfrutarlo de muchas maneras y en distintos momentos del día.


El ambiente completa la experiencia. Su planta baja mantiene ese pulso castizo y animado de los cafés históricos, mientras que la primera planta ofrece un espacio más íntimo, con salón privado, barra propia y escenario para eventos. Historia, elegancia y cocina madrileña se dan la mano en un lugar que no necesita demasiadas presentaciones.


Porque agosto en Madrid también va de clásicos que nunca fallan, Café Comercial sigue siendo ese sitio al que siempre apetece volver. Una mesa con memoria, terraza, vermut, bravas y mucha vida madrileña.

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