Homenaje: vinos que rinden tributo a las barras de los bares
- Roberto Buscapé
- hace 2 horas
- 2 Min. de lectura

Los vinos de Homenaje regresan con una idea clara y muy reconocible: reivindicar la barra del bar como lugar de encuentro. Ese espacio donde el vino no se analiza, se disfruta. Donde lo importante no es la ficha de cata, sino la conversación. Con ese espíritu, Bodegas Homenaje da un paso adelante y actualiza una de sus gamas más veteranas para acercarla a una nueva generación de consumidores.
La renovación se percibe a simple vista, con una imagen más actual, pero el cambio va mucho más allá. Hay una intención clara de hacer vinos más accesibles, más directos y pensados para el día a día. Vinos que no intimidan, que acompañan sin imponerse y que encajan perfectamente en ese momento tan nuestro de compartir algo en la barra.
El mensaje “Brindemos por lo que importa” resume bien esta nueva etapa. Porque Homenaje no busca complicar, sino todo lo contrario: acercar el vino a quienes quieren disfrutarlo sin etiquetas ni tecnicismos. Y ahí entra en juego una cuidada selección de variedades, que mezcla lo local con lo internacional para ofrecer perfiles reconocibles pero con personalidad.
El Homenaje Blanco 2025 apuesta por la frescura y la viveza, gracias a un ensamblaje de Chardonnay y Sauvignon Blanc que funciona con naturalidad desde el primer sorbo. Es un vino fácil de entender, perfecto para abrir boca y dejar que la charla fluya.
En el caso de Homenaje Rosado y Homenaje Tinto, la combinación de Tempranillo y Garnacha con variedades como Merlot, Syrah o Cabernet Sauvignon aporta ese punto de equilibrio entre tradición y actualidad. Son vinos versátiles, pensados para adaptarse a distintos momentos, desde un aperitivo informal hasta una comida sin complicaciones.
El Homenaje Tinto 2025, además, incorpora una breve crianza en barrica de cuatro meses que le da un toque más redondo, sin perder esa idea de vino cercano. Y pensando en la practicidad, toda la gama se presenta con doble sistema de cierre: rosca y corcho, un detalle que facilita mucho su consumo en cualquier contexto.
La nueva imagen también tiene algo que contar. Es un guiño directo a Olite, una localidad profundamente ligada al vino. La etiqueta incorpora la figura de un guardián coronado con laurel, un símbolo que habla de tradición, respeto y celebración compartida. No es casualidad: aquí el vino no solo se elabora, también se vive.
Y es precisamente frente al imponente Palacio Real de Olite, con su torre del Homenaje, donde se presentó esta nueva etapa. Un lugar cargado de historia que refuerza el mensaje: mirar al origen para seguir avanzando.
Como señala José Manuel Plo, director general de la bodega, la clave está en “brindar por lo que realmente importa”. Y en ese brindis, pocas cosas encajan mejor que una barra, un buen vino y el tiempo compartido sin prisas.
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