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7 gadgets caros que probablemente acabarán cogiendo polvo


7 gadgets de cocina caros 2026 (Gadgets & Deco) - GastroMadrid (1)

La cocina doméstica se ha convertido en terreno fértil para aparatos que prometen ahorrar tiempo, cocinar mejor y hacer casi todo por nosotros. Algunos cumplen. Otros, simplemente, ocupan encimera.


El problema no es darse un capricho, sino pagar cientos o incluso miles de euros por una máquina que termina saliendo del armario dos veces al año. Y cuanto más espectacular parece en redes sociales, más conviene hacer números.


Estos son siete gadgets de cocina caros que pueden resultar magníficos para determinados usuarios, pero que la mayoría debería pensarse dos veces antes de comprar.



Las freidoras de aire de gran capacidad pueden rondar entre 200 y 270 euros y superar los diez kilos de peso. Tienen sentido para familias numerosas o aficionados al batch cooking, pero para cocinar dos raciones una de 5 o 6 litros suele ocupar menos y resolver lo mismo. También conviene pensar en la limpieza: una cubeta enorme cabe en el lavavajillas sobre el papel, pero puede apropiarse de media máquina.


Los robots de cocina premium llevan esa promesa de comodidad mucho más lejos. El Thermomix TM7 cuesta 1.549 euros y concentra picado, amasado, vapor, báscula y recetas guiadas en un solo aparato. Para quien lo utiliza prácticamente a diario puede ser una inversión estupenda; para una cocina que ya dispone de batidora, procesador y buenas cazuelas, parte de esas funciones pueden terminar duplicándose.


Las máquinas eléctricas de pasta de marcas conocidas se mueven aproximadamente entre 200 y 270 euros y resultan muy tentadoras cuando vemos salir los primeros espaguetis. Algo parecido ocurre con las heladeras con compresor, capaces de superar los 400 euros. Ambas ahorran pasos, pero también reservan bastante espacio a preparaciones muy concretas. Una máquina manual de pasta o una heladera de cubeta congelable cuestan mucho menos y probablemente sean suficientes si esas recetas aparecen solo de vez en cuando.



Los hornos de pizza domésticos de alta gama son uno de los caprichos más fáciles de entender. Un modelo grande como el Ooni Koda 2 Max ronda los 999 euros y permite cocinar dos pizzas simultáneamente a temperaturas difíciles de alcanzar en un horno convencional. Para quien prepara pizza cada fin de semana y tiene terraza o jardín, perfecto. Para una noche de pizza cada dos meses, una buena piedra o un acero para el horno permiten explorar la afición sin montar una pequeña pizzería en casa.


También hay que pensarse bien las cafeteras superautomáticas premium. Máquinas como la JURA J8 Twin rondan los 2.300 euros, incorporan dos molinillos y preparan numerosas bebidas con apenas pulsar un botón. El problema no termina en el precio: ocupan espacio y requieren limpieza, descalcificación y mantenimiento del sistema de leche. Si en casa se toman un par de cafés al día, una cafetera más sencilla y un buen molinillo pueden ser una compra bastante más sensata.


Los deshidratadores grandes cierran bien este particular armario de las tentaciones. Un Excalibur de nueve bandejas puede superar los 500 euros, pesar alrededor de diez kilos y necesitar un espacio considerable. Es una herramienta estupenda para quien tiene huerto, prepara conservas, jerky o deshidrata alimentos con frecuencia. Para secar unas rodajas de naranja un par de veces al año, quizá convenga comprobar antes si el horno o la freidora de aire que ya tenemos pueden hacer el mismo trabajo.


Mención aparte merecen las fundas térmicas para fermentación y pan, salvadoras en pisos fríos. Ayudan a que masas, yogures o panes especiados prosperen sin tener el horno encendido “solo para dar calor”. No son baratas, pero sí muy prácticas si te gusta cocinar en serio durante el invierno.

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