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  • Irene S.

Melón con jamón, un romance veraniego con años de historia. ¿Sabes cuál fue su origen?


Melón con jamón origen 2023 (Producto) - GastroMadrid (1)

En los cálidos días de verano, cuando el sol brilla en lo alto y el calor se convierte en el protagonista, los paladares buscan soluciones refrescantes y deliciosas. Es aquí donde el melón con jamón, un plato que ha evolucionado a lo largo de los siglos, se alza como una opción que combina lo dulce y lo salado en una armonía única.

El melón con jamón, un binomio que despierta pasiones encontradas entre sus seguidores y detractores, resurge cada año durante la temporada estival. A pesar de su naturaleza aparentemente clásica, los chefs de diversos restaurantes se esfuerzan por revivir y reinterpretar este plato, adaptándolo a las preferencias cambiantes de los comensales. Incluso en el hogar, es posible explorar nuevas formas de disfrutar del melón con jamón, siempre y cuando se seleccionen cuidadosamente los ingredientes principales. La elección del jamón, ya sea ibérico de bellota o paletilla, juega un papel crucial en el éxito de esta combinación.

Sin embargo, más allá de las variantes modernas de este plato, es interesante explorar sus orígenes curiosos. El melón con jamón tiene una historia rica y fascinante que se remonta a siglos atrás. Aunque su popularidad se disparó durante la España en pleno desarrollo, su legado es sorprendentemente antiguo.

Curiosamente, el melón con jamón tuvo sus inicios como una combinación influida por consideraciones médicas. En la Edad Media y el Renacimiento, la teoría hipocrática de los humores clasificaba los alimentos en categorías de fríos, calientes, húmedos y secos. Los pacientes eran aconsejados sobre qué alimentos consumir según su tipo de temperamento. El melón, durante siglos, fue considerado peligroso para la salud y solo se recomendaba su consumo al inicio de las comidas, mezclado con ingredientes secos y calientes como especias, vino o jamón.




Aunque esta mezcla fue originaria y especialmente famosa en Italia (se comía jamón, salami o mortadela), en España ya se encuentra registrado como un plato tradicional a mediados del siglo XIX. Durante este período, experimentó un renacimiento como una delicadeza digna de los banquetes más refinados. Un ejemplo notable fue el banquete ofrecido en Madrid en 1883 en honor al escritor Benito Pérez Galdós, que incluyó el exquisito melón con jamón de Trevélez. El plato se consolidó aún más durante los años del franquismo, llegando a ser parte común de las cenas de gala del dictador. A partir de ahí, su popularidad se disparó, apareciendo en bufets y almuerzos nupciales a lo largo de las décadas de los 70 y 80. Sin embargo, tras décadas de éxito, el melón con jamón sufrió un período de declive y fue relegado de muchas cartas y menús. Fue rescatado de su letargo culinario por renombrados chefs como Ferrán Adriá y los hermanos Roca, quienes lo revivieron en sus establecimientos con versiones modernas y cosmopolitas. En el famoso restaurante Bulli, se presentaba como un consomé de ibérico con esferificaciones de melón, mientras que en el Celler de Can Roca se ofrecía un consomé con granizado de melón. Desde sus modestos comienzos como una combinación medicinal hasta su resurgimiento como una delicia culinaria, el melón con jamón ha recorrido un largo camino a lo largo de la historia. Hoy en día, este plato refrescante y lleno de contrastes sigue siendo un favorito en la mesa española, encarnando la evolución y la adaptación constantes de la gastronomía a lo largo de los siglos. Ya sea disfrutado en la sencillez de un chiringuito de playa o reinterpretado en la genialidad de la alta cocina, el melón con jamón sigue siendo un ejemplo de cómo la tradición culinaria puede encontrar nuevas formas de cautivar los paladares de todas las épocas.

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