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Planes de domingo que no deprimen

Actualizado: hace 6 días


Malacatín (Planes de domingo que no deprimen 2026) - GastroMadrid (1)

El domingo en Madrid tiene fama de día raro. Amanece tarde, el café sabe distinto y la ciudad parece preguntarte qué piensas hacer con tu vida… justo cuando tú solo querías otro rato de sofá. Esa sensación de limbo entre el sábado y el lunes puede ser traicionera si no se le pone remedio a tiempo.


La buena noticia es que Madrid funciona especialmente bien en modo domingo. Menos ruido, menos prisas, más luz baja y barras calientes. La clave no es hacer mucho, sino hacer lo justo y comer bien, dejando que el día se ordene solo alrededor de algo que te gusta mucho.


Aquí van varias formas reales de pasar un domingo completo —o a ratos— sin caer en la melancolía. Planes que se encadenan con naturalidad: paseo corto, comida reconfortante, sobremesa larga y un cierre amable. Domingo sin culpa, versión GastroMadrid.



Empieza barato y con vida en el Mercado de San Fernando. Llegar sobre las 11:30 es clave: evitas colas y pillas los puestos en su mejor momento. Caña, aceitunas, tortilla o empanada, según te pida el cuerpo. Cura el domingo porque hay conversación cruzada, olor a cocina y sensación de barrio. Tip útil: barra mejor que mesa y presupuesto claramente barato. Confirma horarios de cada puesto.


Desde ahí, el cuerpo pide vermut y paseo corto. Sales hacia Malasaña y entras sin pensar demasiado en Casa Camacho. El yayo (vermut, ginebra y sifón) es casi terapéutico. Cura el domingo porque es ritual madrileño puro, sin pretensiones. Micro-tip: mejor barra, mejor temprano. Coste medio y felicidad inmediata.


Cuando llega el mediodía serio, no luches contra la cuchara. Cocido de domingo en La Bola o Malacatín. Tres vuelcos, pan sin límite y sobremesa inevitable. Cura el domingo porque el caldo abriga más que cualquier manta. Tip: reserva y entra a las 13:30. Es plan capricho, pero lo vale.



Con la digestión tranquila, toca cultureta sin esfuerzo. Un paseo mínimo hasta el Museo del Prado (los domingos suele haber franja gratuita; mejor confirmar) y solo una sala. Luego, café especial en Toma Café. Cura el domingo porque mirar arte y oler café baja revoluciones. Tip: entra con idea clara y sal cuando apetezca. Coste medio.


Si el cielo se pone gris o el ánimo pide penumbra, cine de tarde en Cines Renoir Princesa o Cineteca Madrid. Después, chocolate con churros en Chocolatería San Ginés, que siempre está ahí para salvar domingos. Tip: sesión de las 17:00 y compartir ración. Barato/medio, según antojo.


Y si aún queda algo de luz, remata con tardeo suave por Madrid Río. Paseo plano, conversación larga y última caña al caer el sol. Plan A si hace bueno; plan B, refugio cercano. Cura el domingo porque no exige nada y lo da todo.

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