Pastelerías imprescindibles en tus vacaciones
- Irene S.
- 16 jul 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 20 ago 2025

Cuando las vacaciones llegan, también lo hacen los momentos de pausa, de redescubrir sabores, de buscar ese rincón que lo cambia todo. Y si hay algo capaz de evocar recuerdos, generar placer inmediato y elevar cualquier escapada, eso es una buena pastelería. Ya sea al calor de un café temprano, como broche dulce después de un paseo o como excusa perfecta para sentarse a mirar pasar la vida, la repostería artesana es parte esencial del arte de viajar (y de disfrutar).
En GastroMadrid lo tenemos claro: igual que un destino se saborea a través de su cocina, también se descubre mordiendo un buen pastel, oliendo un cruasán recién hecho o dejándose tentar por vitrinas que son auténticas exposiciones de arte efímero. Por eso, hemos recorrido diferentes rincones del país en busca de esas pastelerías que convierten un alto en el camino en un auténtico ritual. Lugares que destacan por su producto, su historia, su estética o su alma.
Clásicas con solera, jóvenes promesas o proyectos que reinterpretan lo dulce con audacia y respeto, estas son algunas de las pastelerías imprescindibles en tus vacaciones. Porque viajar también es descubrir lo que otros saben hacer con mantequilla, harina, fruta y pasión.
Confituras Goya
Si estás de vacaciones por el norte y quieres llevarte un dulce recuerdo —o simplemente darte un homenaje—, hay una parada imprescindible: Confituras Goya. Esta histórica casa artesana fundada en 1886 en Vitoria-Gasteiz ha conquistado generaciones con sus bombones, hojaldres y otros dulces increíbles, manteniendo el alma de la pastelería tradicional, pero con una evolución constante que hoy la sitúa entre las grandes del dulce en nuestro país.
Todo comenzó con Manuel Goya, quien abrió su primer obrador en la calle Mateo Moraza. En aquellos años, los confiteros también elaboraban velas, ya que la miel era ingrediente común en ambos oficios. Con el tiempo, la familia dejó atrás las ceras para centrarse en el arte del dulce. Saturnino Goya, hijo del fundador, trasladó la tienda a la actual calle Dato, pero sería en los años 20, bajo la dirección de José Goya Mendizábal, cuando nacerían los bombones que han dado fama a la marca: los Vasquitos y Nesquitas.
Estos pequeños placeres —elaborados con praliné, frutos secos y notas de toffe o naranja— abrieron el camino a un universo de bocados como los Bocaditos, Kirris, Goyescos, Frutas Vascas o las siempre irresistibles trufas. Además, la caja que los contiene, diseñada también por José Goya Mendizábal, se ha convertido en un símbolo reconocible y elegante.
La expansión de la firma llegó con José Manuel Goya García, cuarta generación, quien llevó sus tiendas a nuevos barrios de Vitoria y, más tarde, a ciudades como Bilbao, Pamplona y Logroño. El obrador, ubicado desde 1997 en la calle Barrachi, permite mantener una producción artesanal pero adaptada a los estándares actuales de calidad y eficiencia.
Así que, si tu ruta de vacaciones pasa cerca de Vitoria, Bilbao, Pamplona y Logroño, date el gusto de descubrir esta joya de la confitería. Porque hay recuerdos que se saborean, y otros que se regalan.
CHOCO&LATTE by Dalua
Hay rincones donde el aroma a mantequilla, hojaldre recién horneado y café bien hecho se convierte en parte del paisaje. En Santa Pola, frente al Mediterráneo, CHOCO&LATTE by Dalua es uno de esos lugares que atrapan por el paladar y conquistan por los sentidos.
Esta pastelería nace con el sello de calidad de Daniel Álvarez, reconocido maestro pastelero y alma de Dalua Elche, cuyo legado permanece vivo en cada milhoja, croissant o éclair que sale de su obrador. Aunque Álvarez ya no forma parte de la dirección, CHOCO&LATTE continúa siendo fiel a su filosofía: producto de excelencia, técnica impecable y respeto por la tradición artesana. De hecho, Dalua sigue siendo su principal proveedor.
Ubicada en la calle Muelle, 2, CHOCO&LATTE combina pastelería fina, bollería artesanal, una cuidada selección de cafés, tés e infusiones y una carta de desayunos que invita a repetir. Desde sus milhojas perfectamente equilibradas hasta las suculentas tartas de queso, cada pieza tiene carácter propio. Mención especial merecen los éclairs —de vainilla, café o chocolate— y los croissants en sus múltiples versiones, incluyendo rellenos de gianduja o mascarpone.
La propuesta se completa con granizados artesanales —como el de horchata o el de limón—, infusiones sin teína, pulguitas gourmet y opciones sin gluten o con leches vegetales, pensadas para todos los públicos. Todo ello, servido en un espacio amplio, moderno y con una terraza que invita a dejar pasar el tiempo con calma.
Más que una simple pastelería, CHOCO&LATTE by Dalua es una experiencia. Un lugar donde la alta repostería se presenta con cercanía, y donde cada detalle —desde la atención del personal hasta la presentación de los platos— está pensado para el disfrute.
Si buscas una parada dulce durante tus vacaciones por la Costa Blanca, no lo dudes: este es uno de esos sitios que dejan huella… Y ganas de volver.
Galia Pastelería
A veces no hace falta viajar lejos para transportarse. Basta con cruzar la puerta de Galia Pastelería para sentirse en la Costa Azul. En el madrileño barrio de Goya, esta elegante pastelería francesa ofrece un pequeño paréntesis parisino en medio del bullicio madrileño. El aroma a mantequilla, el acento de sus camareras y la delicadeza de cada dulce componen una escena que bien podría pertenecer a una tranquila calle de Beaulieu-sur-Mer.
Es precisamente allí, en ese encantador pueblo al sur de Francia, donde arranca esta historia. Gia Olszowska, fundadora de Galia, pasó su infancia en este rincón mediterráneo y allí se enamoró de la repostería francesa. Con los años, ese amor se convirtió en vocación, y tras recorrer media Europa, Gia aterrizó en Madrid decidida a cumplir un sueño: traer la esencia de la pastelería gala a la capital.
El espacio, ubicado en la calle General Díaz Porlier 3, destila elegancia y sencillez. Gia encontró en Florent Tortot —joven pastelero de talento notable— al aliado perfecto para dar forma a una carta que respeta la tradición repostera francesa, sin dejar de jugar con productos de temporada ni con interpretaciones más personales.
Desde el brunch, con bizcochos recién horneados y opciones saladas, hasta la merienda, donde éclairs de múltiples sabores, chouquettes y cookies se convierten en protagonistas, todo en Galia se elabora con mimo y producto de primer nivel. Sus milhojas, pasteles de frambuesa o croissants rellenos compiten en calidad y belleza con cualquier vitrina de pastelería parisina.
Pero Galia es más que una pastelería: es una experiencia. Cada visita invita a parar, a mirar y a saborear. A dejarse llevar, aunque solo sea por un rato, por esa forma tan francesa de entender la repostería como arte y placer.
Si estas vacaciones estás en Madrid y quieres escapar del ritmo urbano con un toque dulce y exquisito, Galia Pastelería es una parada que no olvidarás.
Gou Pastisseria
A veces, los grandes proyectos comienzan con un regreso. El de Ruth Gou no solo fue personal, sino también una declaración de intenciones. Después de formarse en la prestigiosa Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona (EPGB), trabajar en obradores de referencia como La Pastisseria y recorrer el mundo gracias a varias becas, decidió volver a su tierra natal, Palafrugell, para levantar su propio sueño: Gou Pastisseria.
Ubicada en la acogedora Plaça Nova, y compartiendo espacio con Nareta Café, Gou se ha convertido en una auténtica revelación. Su propuesta delicada, técnica y contemporánea ha seducido tanto a locales como a visitantes. De hecho, este rincón del Empordà es, sin duda, una parada imprescindible para estas vacaciones si lo tuyo es disfrutar de la pastelería de autor con alma y producto.
Con poco más de un año de vida, ya ha sido reconocida con la Fava de Cacau, que la sitúa entre las 50 mejores pastelerías de Cataluña. Y no es para menos: sus tartas, pasteles individuales y bollería sorprenden por su sabor, textura y presentación. La tarta 4 Estaciones, el Saint Honoré reinterpretado, o el Rol de sobrasada y albaricoques son solo algunos ejemplos del talento creativo de Ruth Gou y su equipo.
La carta cambia según la temporada, apostando por ingredientes frescos y locales, y equilibrando lo tradicional con propuestas innovadoras. Todo ello servido en un espacio acogedor, donde tomar un café y un pastel se convierte en una experiencia.
Nareta & Gou forman un tándem perfecto, donde el café y la pastelería conviven con armonía y buen gusto. Un proyecto joven, pero con una madurez admirable, que mira al futuro sin perder de vista sus raíces.
Estas vacaciones, si pasas por la Costa Brava, ya tienes una dirección obligatoria en Palafrugell.
Instagram: @gou.pastisseria
Confitería La Campana
Si este verano tus vacaciones te llevan al sur, hay una parada obligatoria para los amantes del dulce y la tradición: Confitería La Campana, en pleno casco antiguo de Sevilla. Fundada en 1885, esta joya centenaria no solo es una de las pastelerías más emblemáticas de Andalucía, sino también un lugar donde el tiempo parece haberse detenido para dar protagonismo a los sabores de siempre.
Ubicada en una esquina singular, con su terraza de veladores abierta al pulso de la ciudad, La Campana combina elegancia, historia y excelencia pastelera. Desde sus inicios, ha mantenido un firme compromiso con la artesanía repostera, ofreciendo especialidades que forman parte del imaginario dulce sevillano: merengues, yemas, tortas de polvorón y un sinfín de dulces típicos que rescatan lo mejor del recetario andaluz.
Durante épocas señaladas, como la Semana Santa o la Navidad, la confitería cobra aún más protagonismo. Sus torrijas y pestiños son esperados con auténtica devoción, y cada año atraen a clientes fieles y nuevos curiosos que descubren el encanto de una casa que lleva más de un siglo endulzando la ciudad. Aunque, créenos, la visita a Confitería La Camapana merece la pena en cualquier momento del año.
Entrar en La Campana es también un recorrido visual: los mostradores de madera, las vitrinas clásicas y las yeserías modernistas en techos y paredes cuentan su propia historia. Por sus mesas han pasado generaciones de sevillanos, así como visitantes ilustres, artistas y escritores que han hecho de este rincón un punto de encuentro con sabor a nostalgia.
Pese a su fuerte arraigo en la tradición, La Campana no se ha quedado anclada en el pasado. En la actualidad ofrece servicios de catering para eventos, opciones sin azúcar y sin gluten, y continúa innovando con nuevas propuestas sin perder su esencia.
En definitiva, Confitería La Campana no es solo una de las pastelerías imprescindibles de estas vacaciones: es una experiencia que combina patrimonio, dulzura y autenticidad. Porque en Sevilla, hay sabores que cuentan historias. Y La Campana, sin duda, es una de ellas.
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