Guía definitiva de helados, los mejores 2026
- Roberto Buscapé
- hace 3 horas
- 8 min de lectura

© Helados Revuelta
El verano invita a buscar sabores que refresquen, sorprendan y conviertan cualquier paseo en un pequeño placer gastronómico. En nuestra guía definitiva de los mejroes helados del 2026, recorremos algunas de las propuestas más interesantes para quienes disfrutan de la cremosidad, la fruta, la tradición artesana y las nuevas formas de entender uno de los bocados más esperados de la temporada.
Cada vez son más los obradores y proyectos que apuestan por ingredientes de calidad, recetas cuidadas y elaboraciones capaces de unir memoria e innovación. Desde los sabores más clásicos hasta combinaciones inesperadas, el universo heladero vive un momento especialmente creativo, con opciones pensadas para todos los gustos y también para diferentes necesidades alimentarias.
En esta selección de GastroMadrid reunimos paradas y marcas imprescindibles para descubrir propuestas con personalidad, elaboradas con mimo y con una clara vocación de disfrute. Una ruta pensada para saborear el buen tiempo, dejarse llevar por nuevas texturas y encontrar ese capricho frío que convierte cualquier día en una experiencia mucho más apetecible.
Helados Revuelta
Hay casas que no necesitan artificios para conquistar. Les basta con hacer bien lo que llevan haciendo toda la vida.
Helados Revuelta es una de ellas: una empresa familiar asturiana que, desde 1922, elabora helados con esa mezcla tan difícil de encontrar entre tradición, producto y oficio.
Su historia empieza en Llanes, cuando Lisardo Revuelta abre un pequeño obrador dedicado a preparar barquillos y cremas heladas de forma artesanal. Aquel primer gesto, sencillo y ambicioso a la vez, fue el origen de una marca que hoy sigue creciendo generación tras generación con la misma idea: ofrecer la calidad y el buen servicio de siempre.
Lo interesante de Revuelta es que su evolución no ha borrado su memoria. Las recetas pasaron de Lisardo a su hija Carmen Revuelta, que junto a Alfonso Rumayor modernizó el obrador, incorporó maquinaria y amplió las rutas de reparto. Después llegó la tercera generación, con Virginia, Maite, Alfonso y Lisardo al frente, decidida a impulsar la expansión sin traicionar la esencia familiar.
En su moderno obrador de Posada de Llanes reciben cada mañana leche fresca, yogur, nata y productos asturianos y de cercanía que marcan el carácter de sus cremas. A ello se suma una cuidada selección de frutas de temporada, frutos secos, chocolates y cacao, siempre con la calidad como prioridad, manteniendo viva esa filosofía en la que lo artesanal no está reñido con la innovación.
El resultado son helados de textura cremosa, sabor limpio y fondo reconocible; de esos que recuerdan al verano de siempre, a la infancia, a una forma sencilla y honesta de disfrutar.
En su catálogo conviven los sabores clásicos que han acompañado a generaciones de clientes con propuestas más actuales y creativas. También cuentan con sorbetes frescos y ligeros, sin gluten y sin lactosa, además de ediciones especiales como los Sabores del Centenario, que muestran la capacidad de la casa para seguir innovando sin perder su identidad.
Parte de su encanto está también en cómo llegan al público. En temporada estival, sus carritos y furgonetas recorren las playas y pueblos del concejo de Llanes, convirtiéndose en una imagen inseparable del verano en la costa asturiana.
Además, desde que ampliaron su actividad con un departamento comercial dedicado a la distribución, sus helados están presentes en tiendas, confiterías y restaurantes de buena parte de Asturias y Cantabria, acercando el sabor de Revuelta a miles de consumidores cada temporada.
En definitiva, Helados Revuelta es una cucharada de historia asturiana, un obrador familiar y una manera honesta de entender el sabor. Un imprescindible para quienes buscan helados artesanos y naturales con raíces, calidad y alma de verano del Norte.
© Suso Pereira Novo
Xearte Brigitte
En pleno barrio de San Pedro, junto a la entrada del Camino de Santiago en Compostela, Xearte recibe desde 2014 a vecinos, viajeros y peregrinos con una propuesta que sabe a Galicia. Su creadora, Brígida Hermida Ferro —Brigitte—, defiende una heladería para gente auténtica: artesanal, natural, saludable y profundamente vinculada al territorio, aunque siempre abierta a sabores procedentes de otros rincones del mundo.
Su manera de trabajar nace mucho antes de abrir el obrador. Diplomada en Ingeniería Agrónoma por la Universidad de Santiago, Hermida desarrolló parte de su carrera en la gestión medioambiental y en el sector lácteo. Aquella formación le enseñó a seguir el camino de cada ingrediente desde su origen: conocer las ganaderías, los pastos, los cultivos y a quienes recogen cada fruto. En 2018 cursó el Máster en Experto Heladero de la Universidad de Alicante, donde obtuvo el premio extraordinario Arte Heladero al mejor proyecto.
Ese conocimiento se transforma en helados elaborados con mimo, materias primas frescas y productos de proximidad. La carta se organiza en 18 sabores imprescindibles, dos o tres especiales y entre dos y cuatro estacionales, una fórmula que permite respetar los clásicos y, al mismo tiempo, jugar con la temporalidad. Nata, fresa, vainilla, chocolate, café, limón, mango, dulce de leche o tarta de queso conviven con recetas de identidad gallega como tarta de Santiago, licor café, Peregrino, Compostelana, Quesos Gallegos o Flor de Sauco, además de frutas exclusivamente de temporada como las brevas o los higos Migueliños.
La estación también manda. Cuando llega el momento adecuado aparecen sabores como castaña, turrón o requeixo —que no es lo mismo que el requesón— con nueces y miel, demostrando que el helado no pertenece únicamente al verano. Todo ello bajo el sello de calidad de Artesanía Alimentaria de la Xunta de Galicia, concedido en 2022. Xearte es, además, la única heladería de Santiago con este reconocimiento de calidad artesana.
Xearte es la expresión de una «heladera agrónoma» que entiende la innovación como una continuación de la tradición. Un pequeño obrador cosmopolita, pegado al Camino, donde cada cucharada habla de origen, temporada y oficio. Una parada imprescindible para descubrir en 2026 que el mejor helado también puede contar el paisaje del que procede.
Gelati Dino
De Empuriabrava a Madrid, pasando por Barcelona, la Costa Brava, Zaragoza, Andalucía y destinos internacionales como Marruecos, Qatar o Francia, Gelati Dino ha construido una trayectoria que explica muy bien por qué sigue siendo una de las firmas imprescindibles para los amantes del helado italiano. Su origen se remonta a 1978, cuando Dino Pavese abrió su primera heladería en la costa gerundense e introdujo una manera distinta de entender el helado: sabores intensos, textura cremosa y una elaboración marcada por la tradición italiana.
Aquel primer local fue el punto de partida de una marca que no ha dejado de crecer, pero que conserva el espíritu inquieto de su fundador. Hoy, la tercera generación, con Stefano y su equipo al frente, mantiene vivos los valores de su abuelo y esa forma de trabajar en la que la calidad no es un reclamo, sino una manera de hacer las cosas. Hoy, Gelati Dino cuenta con una sede productiva de 5.000 m², salas propias de tueste y un departamento de I+D+i que desarrolla nuevos formatos, sabores y productos pensados para disfrutar del helado durante todo el año.
La diferencia está en el proceso. Para mantener la calidad y las propiedades organolépticas del producto, Gelati Dino trabaja materias primas como pistachos y avellanas, que tuesta y procesa en sus propias instalaciones, y busca ingredientes en lugares como Sicilia, Piemonte y otras regiones reconocidas por la calidad de sus productos. Esa atención al origen se percibe en sabores como Nocciola Piemonte, Pistacchio Extra, Vaniglia Bourbon, Limone Siciliano, Mandarino Siciliano o Mango Alphonso, donde cada receta tiene una identidad muy definida.
Su carta combina clásicos italianos, propuestas golosas y opciones frutales muy refrescantes. Entre los más apetecibles destacan Fior di Latte, Stracciatella, Caffè, Bacio di Torino, Gianduia, Mascarpone, Crema Catalana, Dulce de Leche Argentino, Turrón Extra, Cacao Olandese o Cioccolato Venezuela. Para quienes buscan alternativas más ligeras o aptas para necesidades concretas, la marca ofrece una cuidada gama free from, con helados veganos y sin azúcar añadido, como Cioccolato Extra Dark Vegano, Cocco Vegano, Nocciola Vegana, Pistacchio Vegano, Limone 0% Zuccheri Aggiunti o Vaniglia 0% Zuccheri Aggiunti.
En Madrid, Gelati Dino puede encontrarse en puntos como Calle de Santa Engracia, Avenida de Monforte de Lemos y el Centro Comercial Parque Corredor, dentro de una red que suma 38 tiendas. Una parada muy recomendable para quienes buscan helado artesanal italiano, producto cuidado y sabores con personalidad propia.
Gelafit
¿Puede un helado conservar toda su cremosidad y resultar, al mismo tiempo, más ligero? Gelafit nació para responder afirmativamente a esa pregunta. Desde su fábrica de Leganés, esta empresa madrileña desarrolla helados pensados para que más personas puedan disfrutarlos, sin sacrificar ni el sabor ni la textura que esperamos encontrar en una buena cucharada. Su lema, “sin remordimientos”, resume una propuesta donde placer e innovación avanzan juntos.
La fórmula de Gelafit lleva la firma de Aldo Faidutti, ganador en 2010 del premio Mastri Gelatieri de Longarone, en Italia. Su principal particularidad es el empleo de fibra vegetal prebiótica para sustituir parte de la grasa y el azúcar. De este modo, la marca asegura conseguir una reducción calórica de hasta el 60 % frente a otros helados, manteniendo una consistencia agradable y un perfil intensamente goloso. El resultado son productos con 0 % de grasa, 0 % de lactosa y sin azúcares añadidos, además de un elevado contenido en proteínas.
La colección se concentra en cuatro sabores, pocos, pero bien elegidos. El chocolate apuesta por una intensidad envolvente, mientras que el caramelo salado juega con ese contraste dulce y ligeramente salino que invita a repetir. La vainilla recupera un clásico con una textura suave y versátil; y el de frutos rojos introduce el contrapunto fresco y afrutado. Cuatro alternativas concebidas para convertir el helado en un tentempié cotidiano y no únicamente en un capricho ocasional. Además, la marca prepara el lanzamiento de una nueva línea vegana próximamente.
Esa especialización convierte a Gelafit en una opción diferente dentro del panorama heladero de Madrid. No pretende reproducir una carta interminable, sino demostrar que la innovación nutricional también puede ser apetecible. Su propuesta busca llegar tanto a quienes controlan su consumo calórico como a quienes evitan la lactosa o los azúcares añadidos, siempre con el disfrute como punto de partida.
Gelafit se vende en supermercados Alcampo a nivel nacional, en Sánchez Romero y, en Madrid, a través de apps de delivery como Glovo, Just Eat y Uber Eats. Una parada singular en esta guía de 2026 para descubrir que un helado más ligero también puede resultar cremoso, sabroso y muy tentador.
Elarte
A los pies de la Sierra de Guara, en el pueblo oscense de Bierge, Helados Elarte elabora una de esas propuestas que reivindican el helado desde su origen: materia prima, obrador y sabor real. La firma está dedicada a la fabricación y venta de helados artesanales, pero su discurso va mucho más allá de una carta dulce. Aquí la idea es clara: pasarse a lo natural, huir de lo industrial y trabajar cada producto con ingredientes sin aditivos, sin saborizantes ni conservantes.
Su obrador combina elaboración artesana y tecnología de última generación, una mezcla que permite cuidar el detalle sin renunciar a la innovación. A él llegan materias primas 100 % españolas y también productos cultivados en su propio huerto, donde crecen fresas, frambuesas, tomates o zanahorias. Con esa base elaboran una carta de más de 100 sabores, en la que los clásicos conviven con recetas sorprendentes y con una línea de helados gastronómicos pensados incluso para acompañar platos.
La esencia de Elarte está en la nobleza del producto. Nada de preparados artificiales ni sabores ya elaborados: en su obrador la materia prima es la fruta, el chocolate, las avellanas y, sobre todo, la leche. El resultado son helados de sabor limpio, natural e inconfundible, aptos para todo tipo de público y con una ventaja especialmente importante: todos sus helados son sin gluten y aptos para celíacos.
Su catálogo incluye helados artesanales, helados shoft, postres helados, sorbetes y una variada oferta de repostería, con gofres, tartas, turrones y otras elaboraciones que llevan el sello de su cocina central propia. Además, sus helados naturales pueden completarse con más de 20 toppings, desde fruta fresca troceada hasta salsas, siropes, cereales o pequeñas decoraciones.
Elarte se puede disfrutar en sus tiendas de Plaza San Antonio, en Huesca, y durante el verano en Plaza San Pedro, en Jaca. Una parada imprescindible para quienes buscan en 2026 helados artesanos, naturales, sin gluten y con una identidad profundamente ligada al territorio.
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