Gastro agenda semanal en Madrid 2026. Semana 43

Hay semanas que se organizan mirando el calendario y otras que se dejan llevar por el apetito. Y en Madrid, por suerte, siempre hay motivos para apostar por las segundas. Basta con cambiar de rumbo, dejarse tentar por algo diferente o recuperar ese placer de sentarse a la mesa sin mirar el reloj. Porque cuando el otoño empieza a hacerse notar, pocas cosas apetecen más que descubrir nuevos sabores y disfrutar de esos pequeños momentos que alegran cualquier día.
La semana 43 llega con ganas de darle una alegría al paladar y demostrar que la gastronomía madrileña nunca se queda quieta. Entre sabores de temporada, recetas que recuperan su protagonismo y propuestas que se atreven a romper con lo de siempre, la ciudad vuelve a recordarnos que comer bien también consiste en dejarse sorprender. Y si es en buena compañía, mucho mejor.
Así que toca hacer hueco en la agenda, despertar la curiosidad y dejar que el apetito marque el camino. Hemos preparado nuestra agenda gastronómica de la semana 43, una selección para disfrutar de Madrid bocado a bocado, salir de la rutina y comprobar que las mejores historias muchas veces empiezan alrededor de una mesa. ¿Quién dijo que el otoño era para quedarse en casa?
Casa Felisa estrena carta de otoño
Casa Felisa se pone en modo otoño y lo hace mirando al mercado, literalmente. Su chef, Rafael Cordón, estrena una carta que apuesta por el producto de temporada y de proximidad, llegado del vecino Mercado de Barceló. Entre las novedades, apetecen las alitas en escabeche con chalotas y zanahoria y los puerros asados con setas chantarela y nata reducida. También siguen ahí esos platos que nunca fallan, como las empanadillas caseras y el salpicón de marisco. Y ojo a Los viajes de Felisa, un apartado con sabores que Cordón ha descubierto fuera de España. Una excusa perfecta para volver pronto.
Bértigo Bites, un billete a Jalisco para comer con las manos
Con el Día de Muertos como excusa, Bértigo Bites propone viajar a México sin salir de Madrid. Su nuevo bocado, Un billete a Jalisco, es una torta de birria de esas que piden servilletas de sobra: morcillo de ternera guisado durante cinco o seis horas con chiles, especias y verduras asadas, servido en pan de telera con costra de queso fundido y pico de gallo. ¿El detalle que marca la diferencia? Un cuenco de consomé de birria para mojar sin medida. Súmale una margarita y ya tienes el plan: comer con las manos y disfrutar sin complicaciones, como debe ser.
Only Gozo celebra su primer aniversario en Villa de Vallecas
En Villa de Vallecas también se viaja con el paladar. Only Gozo cumple su primer año el 6 de noviembre y lo celebra fiel a su filosofía: street food internacional con raíces castizas, buenos vinos y cero formalismos. Detrás están Iván Toribio y Álvaro Sánchez, dos vecinos que decidieron apostar por su barrio. ¿Qué pedir? El Minutejo Vallekano, un cruasán relleno de oreja con piparra y mayonesa de kimchi, o el taco de morro con mole. También hay gyozas de kimchi y ceviche. Una cocina viajera que demuestra que para comer diferente no hace falta ir al centro de Madrid.
El bikini georgiano de Persimmon’s conquista Madrid
El Día Mundial del Sándwich, el 3 de noviembre, encuentra en Persimmon’s una versión que se sale del clásico mixto. En pleno barrio de Las Salesas, su bikini georgiano cambia el jamón y el queso por cochinillo a la brasa, jugoso y ahumado, adjika ligeramente picante y zanahoria y repollo marinados. ¿El resultado? Un bocado con carácter que lleva directo a Georgia sin salir de Madrid. Para seguir el viaje, merece la pena compartir un khachapuri en brocheta o unas croquetas de carrillera, y brindar en su barra de autor con un cóctel a base de chacha, el destilado georgiano.
El cocido de Castizo, el sabor más auténtico de Madrid en tres vuelcos
Cuando bajan las temperaturas, hay una tradición madrileña que vuelve a pedir sitio en la mesa: el cocido en tres vuelcos. En Castizo lo preparan con producto ecológico y de proximidad, respetando los tiempos y sabores de siempre. Primero llega la sopa de fideos, con caldo reducido lentamente; después, los garbanzos castellanos cultivados en Madrid con verduras; y, para rematar, las carnes y embutidos, del jarrete al chorizo y la morcilla. Un plan para alargar la sobremesa sin mirar el reloj. Disponible todos los días en Castizo Sagasta y los fines de semana en los demás locales de la capital.

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