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Familia Martínez Bujanda: tres escapadas para beberse el paisaje


Finca Antigua (Familia Martínez Bujanda enoturismo 2026) - GastroMadrid (3)

España se entiende mejor cuando se recorre despacio, con tiempo para mirar el paisaje, probar la cocina local y escuchar lo que cuenta cada territorio.


Con Familia Martínez Bujanda, el enoturismo se convierte en una ruta por tres formas distintas de vivir el viñedo: la elegancia riojana junto al Ebro, la amplitud luminosa de La Mancha conquense y la expresión más pura del verdejo en Rueda. Tres fincas, tres destinos y un mismo hilo conductor: descubrir el vino desde el lugar donde nace.



1. Finca Valpiedra: la elegancia del meandro del Ebro


La primera parada conduce a Finca Valpiedra, en Rioja Alta, entre Fuenmayor y Cenicero. Sus 80 hectáreas de viñedo hincan sus raíces sobre uno de los grandes meandros del río Ebro a su paso por La Rioja, en un paisaje que baja en tres terrazas hasta el agua. El suelo de canto rodado, la cercanía del río y la división del viñedo en catorce parcelas explican buena parte de la personalidad de sus vinos. No es casualidad que forme parte de Grandes Pagos de España desde su inicio.


La escapada invita también a conocer Cenicero y Fuenmayor, con sus calados históricos y su profunda tradición vitícola. Muy cerca aparece Laguardia, villa medieval con muralla intacta y buena oferta gastronómica. Logroño, con la calle Laurel, y Haro, con el Barrio de la Estación, completan el plan. En la propia finca, la vegetación de ribera, los chopos y el monte bajo mediterráneo crean un ecosistema ligado al equilibrio del viñedo.


Entre las experiencias habituales, la Visita Esencial recorre viñedo, entorno y bodega con cata de dos vinos y aperitivo, por 22 euros. Alma de Valpiedra propone una ruta en 4x4 entre viñedos, por 35 euros. Y Sabores del Ebro, de junio a octubre, suma cata al aire libre y picnic junto al río, por 80 euros. El calendario incluye además el Atardecer en Finca Valpiedra, el 17 de julio, con música en directo y cena tipo cóctel, y Una Noche Bajo las Estrellas, el 11 de septiembre, con observación astronómica guiada por Astroafición.



2. Finca Antigua: horizontes infinitos y altitud manchega


El recorrido continúa en Finca Antigua, en Los Hinojosos, al suroeste de Cuenca y muy cerca de Toledo. Aquí el paisaje cambia por completo. Tras recorrer España en busca de viñedos singulares, la familia dio con este entorno extremo y fascinante. La finca se extiende a lo largo de 1.000 hectáreas, de las que 421 están ocupadas por viñedo a más de 900 metros de altitud. El resto es monte bajo, encinas y carrascas, en un entorno seco, abierto y lleno de luz.


Su localización la convierte en un destino cómodo desde Madrid y perfecto para una escapada. Los Hinojosos forma parte de la Ruta del Quijote, con campos de cultivo, horizontes amplios y molinos de viento. Muy cerca se encuentran El Toboso, Belmonte, Mota del Cuervo, Villamayor de Santiago o Quintanar de la Orden, ideales para un fin de semana de cultura, literatura y pueblos con identidad. La cocina local completa el viaje con gachas manchegas, pisto, migas, cocido manchego, cordero a la brasa o caldereta.


En Finca Antigua, La Casona funciona como punto de encuentro y descanso. De abril a septiembre acoge La hora del vino, con vinos por copas, snacks y tapas de producto local. La visita Lagarto Ocelado incluye mirador, bodega y cata de tres vinos con queso y almendras, por 16 euros. El Palomar, por 33 euros, añade almuerzo frío con vino. Y Pico Garbanzo, por 49 euros, se adentra en la parcela origen de Clavis, con cata, queso manchego curado al romero y maridaje de tapas. Entre las propuestas especiales destaca Brindando con los planetas, el 12 de junio.



3. Finca Montepedroso: el retorno al auténtico Verdejo


La última etapa lleva a Finca Montepedroso, en Rueda, dentro de la denominación de origen que da nombre a uno de los grandes blancos españoles. La finca cuenta con 25 hectáreas de viñedo propio a 750 metros de altitud y está dedicada al verdejo 100%, trabajado con el objetivo de recuperar la esencia más pura y tradicional de la variedad.


Rueda es un destino donde el vino forma parte de la vida cotidiana. Situada entre dos cerros y atravesada por el río Zapardiel, conserva una tradición vitivinícola que probablemente se remonta a época romana. El patrimonio histórico añade interés a la visita, con la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, templo barroco del siglo XVIII. A poca distancia, Medina del Campo aporta una parada imprescindible gracias al Castillo de la Mota y su pasado ligado al comercio y la Corona.


Las experiencias en Finca Montepedroso permiten acercarse al verdejo desde distintas perspectivas. La visita Montepedroso, por 16 euros, incluye explicación junto al viñedo, recorrido por bodega y cata de tres vinos con embutido de la zona. El maridaje de tres vinos y tres quesos, por 25 euros, plantea una lectura gastronómica de la variedad. La cata vertical, por 30 euros, permite descubrir tres añadas históricas, mientras que la visita con picnic junto al viñedo, por 55 euros, cierra la experiencia al aire libre. El 12 de agosto, la finca acogerá Eclipse en Finca Montepedroso, con Astroafición, perseidas, música ambiente y una cena tipo cóctel diseñada por Restaurante Trigo, distinguido con estrella Michelin.



De Rioja Alta a La Mancha y de La Mancha a Rueda, este recorrido con Familia Martínez Bujanda propone mucho más que una visita a tres bodegas: una forma de viajar por España a través de sus paisajes, sus pueblos, su cocina y sus vinos.


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