Experiencias enoturísticas para empezar el verano: viñedos, wine bars y visitas al atardecer
- Irene S.
- 22 jun
- 9 min de lectura

© Covides
El verano invita a cambiar el ritmo, buscar planes al aire libre y dejarse llevar por experiencias que combinan paisaje, gastronomía y momentos compartidos. Este artículo especial de experiencias enoturísticas para empezar el verano reúne propuestas pensadas para disfrutar sin prisa, entre recorridos por el campo, terrazas con encanto y espacios donde la copa se convierte en excusa para descubrir nuevos destinos.
En esta selección caben paseos entre viñedos, catas al aire libre, escapadas gastronómicas, visitas guiadas, planes con música, rutas en bicicleta, miradores, jardines y rincones donde el atardecer transforma por completo la experiencia. También hay lugar para los wine bars, cada vez más presentes como punto de encuentro para quienes buscan una forma más informal, urbana o relajada de acercarse al universo enoturístico.
Con la llegada del buen tiempo, apetece elegir planes que mezclen naturaleza, conversación y sabor a verano. Desde una visita al caer la tarde hasta una mesa reservada frente al paisaje, estas experiencias demuestran que el enoturismo puede vivirse de muchas maneras: en el origen, en la ciudad, en grupo, en pareja o simplemente como una escapada diferente para inaugurar la temporada.
Nuestro especial bodegas imprescindibles para visitar durante la primavera reúnen propuestas que invitan a entrar en ese universo desde dentro: visitas guiadas, catas comentadas, gastronomía local, actividades en la naturaleza o experiencias diseñadas para conectar con el territorio de una forma real y cercana. No se trata solo de probar vino, sino de comprenderlo.
El enoturismo se ha convertido en una forma de viajar más consciente, donde el paisaje, las personas y la cultura tienen tanto peso como el propio vino. Planes que unen la desconexión con el descubrimiento, perfectos para quienes buscan algo más que una escapada y quieren llevarse una experiencia completa esta primavera.
Bodegas José Pariente
El verano pide planes al aire libre, conversaciones largas y vinos que se disfrutan sin prisa. En La Seca, en pleno corazón de la DO Rueda, Bodegas José Pariente propone una escapada enoturística pensada precisamente para eso: conectar con el viñedo, saborear el paisaje y descubrir sus vinos en un entorno cuidado hasta el detalle.
La gran novedad de la temporada es CALIZA Wine Terrace, un exclusivo espacio exterior concebido para disfrutar de cada vino en un marco inigualable: viñedos en flor, vistas al jardín de variedades y aperitivos seleccionados para acompañar y ensalzar cada copa. Este rincón natural abre sus puertas con la llegada del verano, una de las etapas más especiales del viñedo, cuando el paisaje se transforma en un escenario lleno de vida.
CALIZA nace como un destino en sí mismo. Más allá de un concepto tradicional, Bodegas José Pariente propone disfrutar del vino con detenimiento, en conexión con la naturaleza y en el lugar exacto donde todo comienza: el viñedo. Los visitantes podrán probar los vinos de la familia Pariente por copas, acompañados de productos gourmet como ibéricos, conservas premium y encurtidos. Una ocasión perfecta para recrearse en vinos como Finca Las Comas (DO Rueda), O Chan (DO Bierzo) o A Vilerma (DO Ribeiro).
Ubicado en la carretera entre Rueda y La Seca, CALIZA Wine Terrace se integra de manera natural con el proyecto de paisajismo regenerativo PARIENTE VIVO, donde más de 30.000 nuevas plantaciones representan texturas y aromas reflejados en los vinos de la bodega. Con un aforo estimado de 30 personas, el espacio está diseñado para ofrecer una experiencia íntima, personalizada y cuidada, en la que el equipo de profesionales de José Pariente guía cada degustación aportando conocimiento y contexto a cada copa.
El espacio está abierto de lunes a sábado de 10:00 a 16:00 horas y los domingos de 10:00 a 14:00 horas. Se puede reservar con antelación la zona preferida en CALIZA Wine Terrace —sofás, mesas altas o mesas bajas— llamando al 983 816 600 o escribiendo a enoturismo@josepariente.com.
Además, este verano CALIZA será protagonista de una de las citas más especiales del calendario: el 12 de agosto, con motivo del eclipse solar. La experiencia Eclipse, perseidas y vino propone vivir este acontecimiento lejos de la contaminación lumínica, en el corazón de la DO Rueda, con el horizonte de los viñedos como escenario. La velada comenzará con una visita guiada a la bodega y una recepción en la zona de visionado con Victoria Rosado y una selección de quesos mientras llega el momento de oscuridad total.
Tras el eclipse, la noche continuará con una cena maridaje junto al viñedo, un showcooking en directo de Fuera de Carta Gastro y seis propuestas gastronómicas maridadas con seis vinos. Las perseidas acompañarán el final de la noche en CALIZA Wine Terrace, descifrando el cielo estrellado de agosto entre viñedos.
A Vilerma
Para quienes buscan una escapada enoturística diferente, A Vilerma propone viajar al origen del Ribeiro a través de una visita que combina bodega, viñedo, historia y producto local. En el corazón de la Denominación de Origen Ribeiro, la experiencia invita a descubrir una de las zonas vitivinícolas más antiguas de España desde dentro, con el ritmo tranquilo que pide una buena copa.
Bajo el nombre “Visita A Vilerma. La joya escondida del valle del Avia”, la actividad permite caminar por el viñedo, conocer la historia de la bodega y acercarse a ese rincón donde el tiempo parece detenerse. Un recorrido que une historia, cultura y naturaleza en torno al valle del río Avia, y que convierte la visita en una forma de entender mejor el paisaje que da sentido a sus vinos.
Durante la experiencia, el viajero se adentra en la bodega para descubrir cómo se elaboran sus vinos y comprender el vínculo entre la viña, el entorno y la copa. No se trata solo de catar, sino de mirar el vino desde su origen: pasear por el viñedo, conocer el relato de la bodega y dejarse llevar por la esencia de un territorio con una profunda tradición vitivinícola. El plan finaliza con una cata guiada de tres vinos, acompañada de un aperitivo elaborado con productos locales, una forma perfecta de cerrar la visita con sabor a Ribeiro.
La actividad tiene una duración de 75 minutos y puede disfrutarse de martes a sábado a las 12:00 horas. El coste es de 25 euros para adultos y 9 euros para menores de entre 6 y 17 años. Es imprescindible realizar reserva previa a través del teléfono 983 816 600 o escribiendo a enoturismo@vilerma.com.
Además, A Vilerma ofrece la posibilidad de diseñar una experiencia más personalizada para quienes quieran conocer con más calma la esencia del valle del río Avia. La visita puede ampliarse con una ruta en bicicleta eléctrica, disponible para grupos de hasta cinco personas, disfrutando después de un vino favorito junto a la piscina, o simplemente alargando el tiempo en la bodega con una copa más.
Un plan perfecto para empezar el verano con un enoturismo tranquilo, auténtico y muy ligado al paisaje: viñedo, historia, vino, productos locales y ese rincón donde el tiempo se detiene.
Covides
Empezar el verano entre copas, paisaje y conversación siempre es una buena idea. Y en el Penedès, Covides propone una escapada que une bodega, viñedo, territorio y producto local con el ritmo pausado que pide la temporada. Fundada en 1963 por más de 650 viticultores que decidieron elaborar juntos el vino de su cosecha, la cooperativa es hoy la primera vinícola de primer grado de Cataluña y trabaja más de 2.000 hectáreas repartidas en más de 50 núcleos rurales.
Su filosofía se resume en una frase: de la viña a la botella. Detrás hay generaciones de agricultores, pequeñas parcelas y una mirada muy clara hacia la sostenibilidad. Covides asesora a sus socios en viticultura responsable, impulsa el control biotecnológico de plagas, fomenta prácticas ecológicas y de mínima intervención, y cuenta ya con más de 300 hectáreas cultivadas bajo criterios de agricultura ecológica. Un mosaico de viñedos de macizo, costeros, plana y altura que explica la diversidad de sus vinos y cavas.
El enoturismo de Covides se vive en la bodega de Sant Sadurní d’Anoia, la primera que inauguró la cooperativa, en 1964, y que hoy combina tradición, modernidad y una cava renovada. La visita invita a entrar en el día a día de la bodega, recorrer sus instalaciones, descubrir cómo se elaboran sus vinos y cavas y entender el papel de los viticultores que trabajan el Penedès generación tras generación. Es una experiencia pensada para mirar el vino con calma, desde el origen, y para poner contexto a todo lo que después aparece en la copa.
Una de sus propuestas más completas es la visita guiada con maridaje, que incluye recorrido por la bodega, acceso al museo con antiguos instrumentos de laboratorio y una cata comentada de vinos y cavas Covides acompañada de quesos artesanos o embutidos locales. Disponible de jueves a domingo, es un plan perfecto para quienes buscan una mañana o una tarde de verano entre historias de viña, aromas de cava y sabores del territorio.
También se puede optar por una experiencia centrada en la cata, una forma de acercarse al universo Covides a través de tres vinos y distintas modalidades —Duc, Terra o Celler Experimental—, pensadas tanto para quienes se inician en el mundo del vino como para quienes quieren descubrir elaboraciones más recientes.
Para grupos, la bodega amplía la experiencia con propuestas de tres a cuatro horas como marcha nórdica, segway entre viñedos, ecoruta en bici, Monumental o Tinta y Vino. Actividades que convierten el paisaje del Penedès en parte del recorrido y hacen que la visita vaya más allá de la copa. Un plan redondo para esas tardes largas de verano en las que apetece cambiar el wine bar por el origen: el viñedo, la bodega y las personas que hacen posible cada brindis.
Viñas del Jaro
El verano en Viñas del Jaro comienza entre encinas centenarias, terrazas fluviales y viñedos que descienden hacia el Duero. Fundada en 1997 en Pesquera de Duero, en plena “milla de oro” de la D.O. Ribera del Duero, la bodega invita a conocer el paisaje y los suelos que determinan la personalidad de sus vinos.
La finca El Quiñón ocupa 65 hectáreas, 49 de ellas dedicadas al viñedo, y está rodeada por un bosque de encinas conocido como “jaro”, del que toma su nombre la bodega. Se extiende sobre una ladera orientada al sur, entre los 745 y los 800 metros de altitud, y atraviesa tres terrazas originadas por el cauce del río. Sus suelos pobres, con cantos rodados y piedras calizas, aportan a los vinos frescura, elegancia, identidad de terruño y capacidad de guarda.
Conocer Viñas del Jaro supone recorrer los espacios donde el vino comienza a tomar forma. Su propuesta de enoturismo incluye una visita completa a la bodega y al viñedo, un aperitivo y una cata de tres vinos guiada por el sumiller. Con una duración aproximada de dos horas y para grupos de entre dos y dieciséis personas, permite acercarse tanto al trabajo en la finca como al proceso de elaboración.
Quienes quieran alargar la jornada pueden elegir la visita con comida, una experiencia de cinco horas que completa el recorrido, el aperitivo y la cata con una comida tradicional. La bodega ofrece también visitas privadas para grupos de dos a seis personas, con una degustación de cuatro vinos premium. Esta modalidad puede disfrutarse únicamente con aperitivo o ampliarse con una comida tradicional, convirtiendo la visita en un plan más pausado y personalizado.
El gran acontecimiento del verano llegará el 12 de agosto de 2026 con la Visita Eclipse, una experiencia especial de cinco horas. La actividad comenzará a las 18:30 con la recepción y el traslado hacia el mirador. Tras un paseo hasta el punto de observación, los asistentes contemplarán el eclipse solar, previsto entre las 19:30 y las 21:30, con su máximo a las 20:30.
Después, el recorrido regresará a la bodega para disfrutar de una cena especial con maridaje y música en vivo, antes de finalizar a las 23:30. La experiencia tiene un precio general de 110 euros por persona, reducido a 95 euros hasta el 15 de julio.
Una ocasión singular para descubrir Viñas del Jaro al caer la tarde y vivir la Ribera del Duero entre viñedos, catas, gastronomía y un cielo excepcional.
Bodegas Fundador
Jerez se disfruta de muchas formas, pero pocas tan completas como entrando en una bodega histórica y terminando la visita con una copa de brandy o vino de Jerez. Bodegas Fundador propone una inmersión en un patrimonio vivo que se remonta a 1730, cuando nació una de las firmas pioneras y más antiguas del Marco de Jerez, dedicada a la elaboración de brandy y vinos de Jerez.
Su centro enoturístico es una parada especialmente recomendable para quienes quieren profundizar en el arte y la magia que hay detrás de la elaboración artesanal de sus brandies y vinos. El recorrido permite adentrarse en bodegas históricas, descubrir edificios cristiano-mudéjares y conocer espacios emblemáticos como El Molino, la bodega fundacional donde comienza la historia de Fundador; La Mezquita, una de las bodegas más grandes del mundo; el Jardín de la Puerta de Rota, declarado Bien de Interés Cultural; y el Museo Fundador, inaugurado en 2024 con motivo del 150 aniversario de la primera marca de Brandy Español.
La experiencia puede adaptarse a distintos perfiles de visitante. Quienes busquen una primera aproximación pueden optar por las visitas con degustación de vinos de Jerez y brandy, mientras que los amantes de las catas más especiales encontrarán propuestas premium como Fundador Supremo, Harveys VORS o la Experiencia Fundador con Chocolate, donde los brandies se maridan con chocolates para potenciar sus notas de cata.
La parte gastronómica también tiene un papel protagonista. Casa Fundador Restaurante, ubicado en el interior de la bodega, permite completar la visita con experiencias maridadas: desde tapas, arroces y menús andaluces hasta propuestas con quesos, jamón o el formato Gastro Experiencia Fundador, que combina visita a las bodegas y al museo con un menú maridado.
Para quienes quieran ir un paso más allá, Fundador ofrece experiencias premium como la visita en exclusiva a la viña El Majuelo y a la bodega, o una experiencia gastronómica en viña con comida maridada y flamenco privado.
Durante julio y agosto, las visitas se realizan de martes a jueves a las 12:00, los viernes a las 12:00 y 20:00, y los sábados a las 11:00, 13:00 y 20:00. Un plan perfecto para vivir Jerez entre historia, gastronomía, vinos generosos y brandies legendarios.
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