top of page

España-Bélgica: mucho chocolate, muchas patatas y España a semifinales


España - Bélgica platos mundial 2026 (Planazos GM) - GastroMadrid (1)

Hoy, viernes 10 de julio, España y Bélgica se cruzan en Los Ángeles en los cuartos de final del Mundial de fútbol 2026. Es partido grande: no de esos que se ven mientras uno pela pipas, sino de los que obligan a tener la cena pensada antes del himno. España llega después de eliminar a Portugal por la mínima; Bélgica viene de meterle cuatro a Estados Unidos y con pinta de equipo que no necesita muchas ocasiones para montar un incendio. Partido serio. Pronóstico de la casa: España 2-Bélgica 0.


Rueda el balón y Bélgica intenta enfriar el partido con waterzooi, guiso cremoso de origen flamenco, asociado a Gante, que puede prepararse con pescado o pollo, verduras, caldo, yema y nata. Es suave, elegante y tiene ese punto de plato que parece amable hasta que te ha ganado el centro del campo.


España responde con gazpacho andaluz. Tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite de oliva, vinagre y frío quirúrgico. El waterzooi quiere envolver, pero el gazpacho sale fresco, vertical y con mala idea. Primer sorbo, primer susto. Minuto 18: España 1-Bélgica 0. En Bruselas piden revisar si se puede marcar sin encender los fogones. Se puede.


Bélgica no se achica. Saca moules-frites, mejillones con patatas fritas, uno de esos platos que explican un país entero sin levantar la voz. Cazuela generosa, patatas crujientes y mucho peligro por banda. España contesta con marmitako, guiso marinero del Cantábrico con bonito, patata, pimiento y sofrito. Aquí no hay postureo: hay barco, cuchara y producto.


Los mejillones belgas empujan como si hubieran venido con la grada dentro de la olla. El marmitako aguanta, chasca la patata, mete cuerpo y despeja con caldo largo. No es gol, pero sí aviso: España no ha venido a cenar ligero.


Antes del descanso aparece el duelo de carne. Bélgica juega con carbonnade flamande, estofado de ternera cocinado lentamente, tradicionalmente con cerveza, cebolla y un fondo oscuro y dulce. España responde con rabo de toro cordobés, guiso de paciencia, vino, verduras y carne que se rinde sola cuando la cuchara entra bien.


La carbonnade tiene oficio, eso no se discute. Pero el rabo de toro empieza a hacer lo suyo: bajar revoluciones, pegar al rival al área y convertir el tiempo en una trampa. Minuto 57: salsa espesa, pase al hueco y remate sin piedad. España 2-Bélgica 0.


Bélgica intenta mover el banquillo con stoemp, puré de patata mezclado con verduras, contundente y muy de cocina doméstica. España responde con pisto manchego, tomate, calabacín, pimiento, cebolla y aceite de oliva. Parece humilde, pero cuidado: el pisto no necesita focos para mandar. Toca corto, duerme el partido y deja que Bélgica corra detrás de una verdura que nunca llega tarde.


En el descuento llega el tramo dulce. Bélgica pone sobre la mesa gofre de Lieja y chocolate belga, dos argumentos muy serios para cualquier sobremesa europea. España no se pone nerviosa y saca ensaimada mallorquina. Ligera de aspecto, peligrosa de verdad, con esa espiral que parece diseñada para perder marcadores. El gofre amenaza, el chocolate intimida, pero la ensaimada guarda la pelota en la esquina y deja que se consuma el tiempo.


Final en Los Ángeles. La gastronomía belga ha demostrado que tiene pegada: mejillones, guisos, patatas y chocolate no son precisamente relleno de banquillo. Pero hoy la gastronomía española ha sido más fresca, más profunda y más lista. España gana 2-0, pasa a semifinales y deja claro que los cuartos no se juegan con bombones: se juegan con cuchara, aceite de oliva y mala leche controlada.

Comentarios


bottom of page