El Lince Chueca: terraza non stop los 7 días de la semana
- Irene S.
- 19 mar
- 2 min de lectura

Con la llegada de la primavera y el regreso de las largas tardes madrileñas, hay aperturas —o mejor dicho, ampliaciones— que invitan a celebrarlo como se merece. Es el caso de El Lince Chueca, que da un paso más en su propuesta gastronómica abriendo sus puertas los siete días de la semana y apostando por un horario ininterrumpido que encaja a la perfección con el ritmo de la ciudad.
El segundo proyecto más informal del chef Javi Estévez —quien ya revolucionó la casquería contemporánea con La Tasquería— consolida así su presencia en el corazón de Chueca. Desde las 13:00 hasta las 00:00 h (y una hora más los fines de semana), El Lince se convierte en un refugio gastronómico continuo donde siempre hay excusa para sentarse a la mesa… o mejor aún, a su codiciada terraza.
Porque si hay algo que define esta nueva etapa es su espacio exterior en la plaza de Pedro Zerolo. Animada, cosmopolita y perfecta para ver y dejarse ver, la terraza se posiciona como uno de los destinos imprescindibles de la temporada. Aquí, el concepto non stop cobra todo el sentido: entre las 16:00 y las 19:30 h, la carta se transforma en una propuesta más desenfadada y pensada para compartir.
En este tramo horario aparece una minuta irresistible basada en entrantes, chacinas y ese recetario de casquería en clave “finger food” que Estévez domina como pocos. Croquetas de cecina, gilda de la casa, brioche de steak tartar o un sabroso mollete de oreja con salsa brava conviven con clásicos como las patatas bravas o la paloma de ensaladilla. Todo ello acompañado de una cuidada selección de embutidos y quesos, pensada para alargar la sobremesa sin mirar el reloj. Estas recetas también pueden disfrutarse en su animada barra, prolongando ese ambiente informal que define al local.
Más allá del formato de tarde, la carta de El Lince mantiene su esencia: producto, sabor y tradición sin complejos. Pescados y mariscos del día comparten protagonismo con platos como los tacos de bacalao rebozados o el chipirón al ajillo a la plancha. El apartado de carnes y casquería concentra la personalidad de la cocina de Estévez: un festival de las vísceras en clave popular, donde técnica y respeto por el producto se traducen en bocados intensos y reconocibles.
La propuesta se mueve con soltura entre la cocina de raíz y el tapeo contemporáneo, pensada para cualquier momento del día: desde una comida informal hasta una cena que se alarga, pasando por un aperitivo tardío o un afterwork al sol. En una ciudad que vive cada vez más de puertas afuera, su terraza non stop se convierte en uno de los mejores planes para saborear Madrid sin interrupciones.
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