Día Internacional de la Croqueta 2026 en Madrid: qué hacer, qué probar y cómo celebrarlo
- Julián Acebes
- 15 ene.
- 2 Min. de lectura

Enero en Madrid es abrigo largo, manos frías y hambre estructural. El mes pide barra, conversación corta y bocados calientes que reconcilien con la vida urbana. Y ahí, como un faro dorado en mitad del invierno, aparece la croqueta: humilde, democrática y capaz de arreglar cualquier día torcido con un solo crujido.
Apunta bien la fecha: viernes 16 de enero de 2026. Sí, viernes. El Día Internacional de la Croqueta cae perfecto para afterwork largo y remate de fin de semana croquetero sin prisas ni remordimientos. Madrid no necesita excusas para freír, pero esta viene con calendario oficial y sonrisa incorporada.
En Madrid se discute de política, de fútbol… y de bechamel. Que si más líquida, que si más ligada; que si rebozado fino o crujiente con eco. Este día tiene tirón porque celebra lo nuestro: barra, ronda, y otra ronda. Si no celebras la croqueta, la croqueta te celebra a ti. El 16 de enero o cualquier día de frío madrileño, sal con abrigo… y vuelve con bechamel en el corazón.
La ruta ideal arranca en Casa Labra, donde la croqueta de bacalao es historia comestible. Dorada, intensa y con interior meloso que se deshace sin perder identidad. Caña bien tirada y barra, siempre barra. Tip: entra pronto, sobre las 13:00, y pide media ración; esto acaba de empezar.
Sigues hacia Solo de Croquetas, templo moderno del rebozado fino. La de jamón es obligatoria: equilibrio perfecto entre salinidad y cremosidad, sin grasa traicionera. Aquí funciona el vino blanco por copa y quedarse de pie apoyado en la barra. Mejor a media tarde, cuando el local respira.
El viernes ya pide algo más canalla y ahí entra Javier Martín Croquetas. Croquetas con personalidad, rellenos potentes y espíritu de bar urbano. Si hay especial del día, no lo dudes. Vermut y compartir raciones. Consejo práctico: si sois más de dos, reserva mesa o acabaréis negociando espacio con desconocidos (que tampoco está mal).
Continúa en modo barrio con María Croquetas, en Chamberí. Aquí la de cocido sabe a domingo familiar y sobremesa larga. Bechamel amable, rebozado honesto y caña tranquila. Mejor al vermú, sin prisas, y alternando con aceitunas para no caer antes de tiempo.
El remate moderno lo pone Croqstars, donde la croqueta se permite licencias creativas. Si aparece la de carabinero, es día grande. Aquí vale una manzanilla fría y asumir que la croqueta también sabe divertirse.
Y si el cuerpo dice basta, pero el corazón pide más, pasa por Croquetas y Cocretas y llévate una caja para casa. Tip de supervivencia: alterna croquetas con encurtidos, pide medias raciones y recuerda que esto es una ruta, no una competición.






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