Bósforos Turkish Restaurant: de un pequeño local en Hortaleza a una historia de sabor turco en Madrid

Hay historias gastronómicas que comienzan con grandes inversiones, locales espectaculares o proyectos diseñados al milímetro. Y hay otras que empiezan de una manera mucho más sencilla: con un pequeño restaurante, mucho trabajo y una idea clara. La de Bósforos Turkish Restaurant pertenece a esta segunda categoría. Detrás de esta marca está Çetin Doğan, cuya trayectoria comenzó en Diyarbakır, Turquía, pasó por Alemania y terminó desembocando en Madrid, ciudad a la que llegó hace 16 años.
Su relación con la capital comenzó desde abajo. Durante aproximadamente uno o dos meses trabajó en el establecimiento de Hortaleza, 6, antes de hacerse cargo de él. El presupuesto era pequeño, pero también lo era la distancia entre la idea y el objetivo: llevar a Madrid los sabores de la cocina turca y hacerlo desde una propuesta basada en las recetas, la elaboración y el conocimiento de una gastronomía con una personalidad propia.
Aquel local de Hortaleza acabaría convirtiéndose en mucho más que un restaurante. Fue el punto de partida de Bósforos y el primer capítulo de una historia que, con los años, ha ido creciendo hasta alcanzar 14 establecimientos y un equipo de 125 empleados. Una evolución que permite mirar atrás y comprobar hasta dónde puede llegar un proyecto cuando detrás hay constancia y ganas de seguir creciendo.
El centro de Madrid ocupa un lugar destacado en este recorrido. Allí se encuentran algunas de las direcciones más reconocibles de Bósforos, como Hortaleza, 6; Montera, 24; y Arenal, 18, todas ellas en zonas donde el movimiento de la ciudad es constante y donde la gastronomía internacional forma parte ya del paisaje cotidiano.
Entre todas, Hortaleza, 6 tiene un valor especial. No es simplemente una dirección más dentro de la expansión de la marca: es el lugar donde empezó todo. A ella se suma el establecimiento de Hortaleza, 42, mientras que el proyecto cuenta también con Sultan Palast, un concepto que combina restaurante y sports bar. La actividad empresarial de Çetin Doğan se extiende además hasta Turquía, concretamente hasta Çeşme, en İzmir, donde cuenta con un negocio hotelero.
Pero si la historia explica cómo ha crecido Bósforos, es la cocina la que explica por qué la marca quiere hacerse un hueco en el mapa gastronómico madrileño. Y aquí hay un protagonista indiscutible: el döner.
En Bósforos se apuesta por el yaprak döner, el estilo tradicional en el que la carne se dispone en capas y se sirve en finas láminas. Es una de esas elaboraciones que parecen sencillas hasta que se presta atención a todos los detalles: la carne, su preparación, la cocción y ese corte fino que forma parte de la identidad de esta especialidad turca.
La otra gran protagonista es la parrilla. Las carnes se cocinan con carbón natural, buscando ese punto de brasa que aporta intensidad, aroma y un característico sabor ahumado. Para quienes prefieren sentarse a la mesa y compartir, la Bandeja Grill reúne diferentes especialidades de la parrilla en una propuesta pensada precisamente para eso: probar, picar y dejar que la mesa se convierta en el centro de la comida.
Porque la cocina turca es mucho más que döner, y la carta de Bósforos también quiere demostrarlo. Aparecen clásicos como el lahmacun, con su fina masa; el pide, una de las elaboraciones más reconocibles del país; o las yaprak sarma, hojas de parra rellenas que forman parte de la tradición culinaria turca.
También está el içli köfte, una especialidad elaborada con bulgur y rellena de carne especiada, además del falafel. Y cuando llega el momento de poner el punto final, aparece uno de esos dulces que prácticamente no necesitan presentación: el baklava, con sus capas de masa y su característico toque dulce.
En Bósforos hay además una idea que se repite en toda la propuesta: la cocina se prepara fresca cada día por un equipo de cocineros turcos. No se trata únicamente de reproducir nombres conocidos de la gastronomía del país, sino de mantener las recetas y las formas de elaboración como parte esencial de la experiencia.
Al final, Bósforos cuenta una historia que tiene dos ingredientes principales. Por un lado, la trayectoria personal de Çetin Doğan, que llegó a Madrid y comenzó con un pequeño local. Por otro, una cocina que encuentra en el yaprak döner, la brasa de carbón natural y las recetas tradicionales turcas sus principales señas de identidad.
Desde aquel primer establecimiento de Hortaleza hasta los 14 locales actuales, el recorrido ha sido largo. Y quizá ahí esté la parte más interesante de esta historia: detrás de cada plato hay también una pequeña parte de aquel comienzo. El esfuerzo de los primeros días, la apuesta por una cocina de origen y la voluntad de hacer de Madrid un lugar un poco más cercano a los sabores de Turquía.

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