Quesería El Cortijo de Las Hoyas: quesos con raíz en el norte de Gran Canaria
- Roberto Buscapé
- hace 20 horas
- 3 Min. de lectura

Hay formas de hacer queso que no se aprenden en manuales, sino que se transmiten con el tiempo, con la convivencia y con una relación directa con el territorio. Eso es precisamente lo que define a Quesería El Cortijo de Las Hoyas, una de las queserías que mejor representan la esencia rural del norte de Gran Canaria.
La experiencia, vivida junto a Proquenor, nos permitió comprender que la riqueza de la isla no siempre está en lo evidente. Más allá del litoral, existe una Canarias interior donde el paisaje condiciona la vida y donde el queso se convierte en una de las expresiones más fieles de la identidad.
En ese contexto se sitúa El Cortijo de Las Hoyas, gestionado por Francisco Díaz González, Inmaculada Díaz González, Antonio Díaz González y Carmen Pérez Díaz. Tres generaciones que han asumido la responsabilidad de continuar una tradición familiar vinculada al pastoreo y a la elaboración artesanal, manteniendo una forma de trabajo que no ha perdido su sentido original.
Ubicada en Hoyas del Cavadero, en la zona de Fontanales, dentro del municipio de Moya, la quesería forma parte de un entorno donde la actividad ganadera sigue siendo protagonista. Su ganado —ovejas canarias— se alimenta en los pastos naturales de la zona, lo que permite una conexión directa entre el medio y el producto final.
Esa relación se percibe claramente en sus quesos.
Elaborados con leche cruda, sus producciones responden a una lógica de equilibrio, respeto y autenticidad. No se trata de intervenir en exceso, sino de acompañar el proceso para que el queso evolucione de forma natural, desarrollando sus propias características.
Sin duda, sus Quesos de Guía destacan por su capacidad para expresar el entorno sin artificios. Presentan perfiles donde conviven notas lácticas suaves con matices más complejos que aparecen con la maduración, dando lugar a un conjunto armónico y coherente. Son quesos que no buscan protagonismo inmediato, sino que se descubren poco a poco, a medida que se degustan.
Esta manera de entender el producto encaja plenamente con los principios de la Denominación de Origen Protegida Queso de Guía, Flor de Guía y Media Flor de Guía, a la que pertenece la quesería. Una denominación que no solo establece unos estándares de calidad, sino que protege un sistema productivo ligado a la historia, el paisaje y la cultura del norte de Gran Canaria.
En este sentido, resulta especialmente relevante el papel de iniciativas como Proquenor, que trabajan para dar visibilidad a estos productores sin alterar su esencia. La conexión entre campo y consumidor se vuelve fundamental en un momento en el que el origen del producto cobra cada vez más importancia.
Los quesos de El Cortijo de Las Hoyas pueden encontrarse en la propia quesería, en La Casa del Queso en Montaña Alta, en comercios de proximidad y en algunos establecimientos de la zona, lo que facilita el acceso a un producto que mantiene intacta su identidad.
Más allá de sus características organolépticas, lo que define realmente a esta quesería es su coherencia. Cada decisión —desde el manejo del ganado hasta la elaboración— responde a una lógica que prioriza la calidad y el respeto por el entorno. En un contexto donde muchas producciones tienden a la estandarización, este tipo de proyectos demuestran que es posible mantener una personalidad propia.
En definitiva, Quesería El Cortijo de Las Hoyas representa una forma de entender el queso que pone en valor el origen, el trabajo constante y la continuidad de una tradición que sigue teniendo pleno sentido en la actualidad.
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