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Los embutidos que más se consumen en Madrid

  • Irene S.
  • hace 12 minutos
  • 9 Min. de lectura

Extrem Puro Extremadura (Embutidos más consumidos Madrid 2026) - GastroMadrid (3)

© Extrem Puro Extremadura


Madrid es una ciudad en la que la gastronomía se vive con intensidad, y los embutidos forman parte de ese paisaje sensorial que acompaña a tapas, menús y encuentros alrededor de la mesa. Desde los bares tradicionales hasta las propuestas más contemporáneas, existe una pasión evidente por los sabores que combinan tradición, producto y territorio. Para muchos, un buen embutido es el eje de una tabla, el ingrediente que transforma una receta o el compañero perfecto de una caña bien tirada.


En los últimos años, la capital ha visto cómo productos que antaño tenían un nicho muy local han ido ganando presencia y protagonismo en su oferta gastronómica. El público madrileño no solo reconoce la calidad, sino que se implica en conocer el origen, las técnicas y las historias que hay detrás de cada pieza. Así, los embutidos no son solo alimento, sino pequeños relatos culinarios que hablan de climas, animales, pastos y saberes que han viajado desde campos y secaderos hasta llegar a nuestra mesa.


Este artículo recorre algunos de los embutidos más consumidos en Madrid, aquellos que, por diversas razones, han conquistado tanto a paladares exigentes como a aficionados de toda la vida. Se trata de productos que representan lo mejor de la tradición cárnica española, que combinan sabores potentes, texturas inconfundibles y autenticidad, y que explican por qué los embutidos siguen siendo una pieza fundamental dentro de la gastronomía madrileña.




Salchichón Gran Luxe, de Casa Riera Ordeix

Sin duda, el salchichón se mantiene como uno de los más consumidos, gracias a su versatilidad y elegancia. Y si hablamos de referencias que han sabido conquistar el paladar madrileño desde la tradición y la excelencia, el Salchichón Gran Luxe de Casa Riera Ordeix merece una mención destacada.


La historia de esta casa comienza en la segunda mitad del siglo XIX, cuando José Riera Font, aprovechando la modernización de los transportes en Vic (Barcelona), empezó a comercializar salchichón más allá de su entorno inmediato. Aquella primera iniciativa comercial pronto se transformó en una auténtica vocación: la fascinación por este embutido tradicional lo llevó a fundar Casa Riera Ordeix y a emprender su elaboración artesanal. Desde entonces, seis generaciones han mantenido viva la misma filosofía, con una fidelidad absoluta a sus raíces y una ilusión intacta por hacer las cosas bien.


No es casualidad que, más de 170 años después, la sede de la empresa siga ubicada en el mismo emplazamiento donde todo comenzó. En Casa Riera Ordeix se elabora el mismo producto, por la misma familia y de la misma manera, con una obsesión constante por la calidad. La selección minuciosa de los mejores ingredientes, el secado natural y el conocimiento transmitido de generación en generación han dado como resultado un salchichón con un bouquet único y excepcional, capaz de recorrer el mundo sin perder su esencia.


El Salchichón de Vic de Casa Riera Ordeix, reconocido con la Indicación Geográfica Protegida (IGP) desde 2002, es el reflejo fiel de ese saber hacer. Dentro de su gama, el Gran Luxe representa la máxima expresión de la casa: una larga curación de hasta 180 días, producción limitada y una presentación exquisita que lo convierte en un producto genuino y exclusivo.


En Madrid, donde se valora cada vez más el origen, la artesanía y la autenticidad, el Salchichón Gran Luxe se ha consolidado como un embutido de culto. Ideal para una tabla selecta, para regalar o para disfrutar sin prisas, es la prueba definitiva de que la tradición bien entendida sigue teniendo un papel protagonista en la gastronomía actual.




Lomo doblado de bellota 100% ibérico, de Extrem Puro Extremadura

Elegir un embutido ibérico en Madrid ya no es solo una cuestión de sabor, sino de historia, origen y convicción. En una ciudad donde la cultura gastronómica evoluciona sin perder el respeto por la tradición, el consumidor busca productos que cuenten algo más que lo evidente. Así, entre los embutidos más consumidos, el lomo ibérico destaca por su pureza, su finura y su capacidad para expresar el territorio del que procede. En este contexto, el Lomo Doblado de Bellota 100% Ibérico de Extrem Puro Extremadura representa una declaración de principios.


La filosofía de la marca se construye alrededor de una idea clara: el destino. No como algo abstracto, sino como una obsesión concreta y constante: elaborar el mejor ibérico de bellota posible. Para lograrlo, Extrem Puro Extremadura ha tomado decisiones firmes, renunciando a la producción masiva y apostando por la exclusividad, el rigor y el respeto absoluto a los tiempos. En su relato no hay espacio para el artificio ni para la prisa; solo para la convicción de que la calidad nunca es negociable.


El origen es el otro gran pilar de esta historia. Extremadura no es solo un lugar, es una forma de entender la vida y el producto. Tierra extrema y exigente, hogar de dehesas centenarias, encinares cuidados y bellotas que marcan el carácter del ibérico. Allí se cultiva la paciencia, se protege la tierra y se acepta que la austeridad y el lujo pueden convivir en equilibrio. No es casualidad que esta región cuente con la Denominación de Origen de ibérico más exigente.


El proyecto nació hace medio siglo, cuando Alfredo Gómez-Torres imaginó una marca capaz de rendir homenaje a la tierra extremeña y a su forma honesta de hacer las cosas. Así surgió Extrem Puro Extremadura, con una obsesión heredada generación tras generación: cuidar cada fase del proceso, desde la dehesa hasta el secadero, con el máximo respeto por el animal y el entorno.


El Lomo Doblado de Bellota 100% Ibérico es una de las piezas más nobles y escasas de la charcutería tradicional. Procedente del lomo entero del cerdo 100% ibérico, se adoba con especias naturales y se dobla artesanalmente para concentrar sus jugos y potenciar su perfil aromático. Su curación lenta en Extremadura da como resultado una textura suave, una infiltración equilibrada y un sabor profundo, elegante y persistente.


En Madrid, donde cada vez se valora más

la autenticidad y el origen, este lomo doblado se consolida como un embutido de referencia, pensado para quienes entienden que la excelencia comienza mucho antes de llegar al plato.




Patatera ibérica, de Farcedo

Hablar de Extremadura es evocar una tierra llena de contrastes, historia y productos únicos. Desde el casco antiguo de Cáceres o el teatro romano de Mérida, hasta el Pimentón de La Vera o los cerezos en flor del Valle del Jerte, esta región atesora auténticas joyas culturales y gastronómicas. Algunas son ampliamente reconocidas; otras, más discretas, sorprenden a quien las descubre. Entre estas últimas se encuentra uno de los embutidos más singulares y apreciados que hoy también conquista Madrid: la patatera ibérica.


En una ciudad donde los embutidos tradicionales forman parte del día a día, la Patatera Ibérica de Farcedo se ha ganado un hueco propio por su personalidad, su sabor inconfundible y su profundo arraigo extremeño. Se trata de un producto que despierta auténticas pasiones y que invita a descubrir un territorio a través del paladar.


Embutidos Farcedo lleva más de 40 años elaborando patatera ibérica, perfeccionando una receta que combina tradición, calidad y una clara apuesta por la alimentación saludable. Parte fundamental de su éxito reside en la materia prima: magros seleccionados y panceta ibérica de bellota procedente de cerdos criados en montanera, rodeados de encinas y alcornoques, el entorno natural ideal para obtener carnes 100% ibéricas.


A estos ingredientes se suman las patatas y el aliño con especias naturales, donde el Pimentón de La Vera aporta color, aroma y carácter. Tras un proceso de curación y maduración mínima de 40 días, la patatera alcanza su punto óptimo, ofreciendo un sabor intenso y untuoso, un aroma largo y envolvente y un atractivo color rojo teja. Además, es un producto sin gluten ni lactosa, apto para todos los públicos.


Ideal para untar en pan de pueblo, disfrutarla en rodajas, acompañar pizzas, pastas o platos de cuchara, o incluso para los más atrevidos, morder directamente la sarta, Farcedo también ofrece una versión “hot spicy” para los amantes del picante. Conviene recordar que, aunque en algunos lugares se la conozca como morcilla patatera, en realidad es un chorizo patatera, ya que no contiene sangre.


La historia de Farcedo comienza en Hornachos, de la mano de Francisco Acedo y Carmen Gallardo, quienes aprendieron el oficio en la charcutería familiar. En 1981 la empresa se consolidó y, con la llegada de la segunda generación en 1997, amplió instalaciones y mercados hasta llegar a toda España. Desde 2006, su expansión internacional ha llevado sus productos a países como Francia, Alemania, Suiza o Hong Kong.


Hoy, la Patatera Ibérica Farcedo, galardonada con el Superior Taste Award en 2016, es una de esas joyas que Madrid ha sabido acoger. Un embutido que resume pasión, tradición y sabor auténtico, y que merece un lugar fijo en cualquier despensa amante del buen comer.





Sobrasada de Mallorca, de Can Company Mallorca

Basta un bocado para evocar un paisaje, una cultura y una forma de entender la alimentación. En el caso de la Sobrasada de Mallorca, su aroma, su color rojo intenso y su textura untuosa remiten de inmediato al Mediterráneo, a una gastronomía forjada a base de producto, paciencia y tradición. No es casualidad que este embutido se haya convertido en uno de los más apreciados también en Madrid, donde el consumidor valora cada vez más la autenticidad y el origen.


Detrás de una de las sobrasadas mallorquinas más fieles a su esencia se encuentra Can Company Mallorca, una firma profundamente ligada a la historia agrícola de la isla. Mallorca ha sido, durante siglos, un cruce de culturas que han dejado huella en su cocina. De esa herencia nace una dieta sencilla y sabrosa, basada en el pan, el aceite, el vino y el cerdo, pilares que Can Company ha sabido preservar y reinterpretar con rigor.


La empresa nació en 1960, en el corazón de la isla, como resultado del trabajo de varias generaciones de agricultores mallorquines. Desde sus inicios, Can Company ha desarrollado un modelo agroalimentario integral, controlando todo el proceso productivo. Cultiva sus propios cereales, produce harinas y piensos, gestiona su ganadería y es el mayor productor de cerdo negro mallorquín, una raza autóctona clave para la identidad gastronómica balear. En Inca, su fábrica artesanal da forma a embutidos tradicionales elaborados con carnes cuidadosamente seleccionadas.


La Sobrasada de Mallorca de Can Company es uno de sus productos más emblemáticos. Se elabora a partir de carnes escogidas, perfectamente aderezadas con pimentón tap de cortí, cultivado en sus propias explotaciones y responsable de su color rojo brillante y su carácter aromático. El embutido se cura lentamente durante tres o cuatro meses, un tiempo imprescindible para lograr un equilibrio perfecto entre intensidad, suavidad y untuosidad.


Versátil y profundamente mediterránea, la sobrasada puede disfrutarse untada sobre pan, acompañando una tabla de embutidos o como ingrediente capaz de transformar platos sencillos en recetas llenas de carácter. En Madrid, su consumo ha ido creciendo como alternativa diferente y genuina dentro del universo del embutido.


La filosofía de Can Company, alineada con una producción sostenible, el respeto al entorno y la elaboración de alimentos sanos y de calidad, convierte a su sobrasada en algo más que un producto: es una forma de saborear Mallorca sin salir de la mesa.




Chorizo, de Joselito

En el universo del chorizo ibérico, presente en mercados, restaurantes y mesas familiares de Madrid, pocos nombres despiertan tanta admiración como el de Joselito. No hablamos solo de una marca, sino de un símbolo cultural que ha sabido trascender lo gastronómico para instalarse en el imaginario colectivo del buen comer.


La historia de Joselito comienza en 1868 y se extiende a lo largo de más de 150 años y seis generaciones dedicadas en cuerpo y alma al mundo ibérico. Ese legado ha convertido a la firma en un referente internacional, reconocido por críticos, chefs y gastrónomos de todo el mundo. Hoy, sus productos están presentes en los restaurantes más prestigiosos y en mercados gourmet de más de 50 países, llevando el sabor del ibérico español a lo más alto.


La esencia del éxito de Joselito nace en la dehesa, un ecosistema mediterráneo cuidado con mimo y visión de futuro. Cada cerdo ibérico dispone de tres hectáreas de libertad, donde se alimenta de bellotas, hierbas y raíces. Este entorno natural es gestionado bajo estrictos criterios de sostenibilidad, con proyectos de reforestación, investigación científica y un firme compromiso con la estrategia One Health de la OMS, situando a Joselito como pionero en la unión entre gastronomía y respeto medioambiental.


Ese mismo respeto se traslada al proceso de elaboración. En los secaderos y bodegas naturales de Guijuelo, el tiempo y el aire de la sierra son protagonistas absolutos. No hay aditivos ni conservantes, solo paciencia, tradición y un saber hacer transmitido de generación en generación.


Dentro de su gama de embutidos, el Chorizo Joselito ocupa un lugar destacado. Se elabora exclusivamente con carnes nobles del cerdo ibérico, sal marina, pimentón, ajo y un ligero toque de azúcar, y se somete a una curación natural de seis meses. Al corte, presenta un picado grueso, brillante y untuoso, fruto de la excelente infiltración de grasa.


En nariz ofrece aromas elegantes y profundos, mientras que en boca combina potencia y suavidad, con un sabor redondo y persistente que seduce desde el primer bocado. Disponible en pieza entera o loncheado, es un imprescindible en Madrid para quienes buscan la excelencia sin concesiones.


Con este chorizo, Joselito reafirma su condición de mito vivo de la gastronomía española y demuestra por qué sigue siendo uno de los grandes protagonistas del embutido ibérico.

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