Aduana, lo nuevo de Gran Meliá Fénix | Madrid | GastroMadrid

ADUANA, EL NUEVO E ÍNTIMO RESTAURANTE EN GRAN MELIÁ FÉNIX

12.10.17 Julián Acebes

 

Propone una cocina mediterránea con toques exóticos y frescos desde la séptima planta del remodelado hotel Gran Meliá Fénix de la plaza de Colón.

 

Un comedor exclusivo para 22 comensales y una terraza con vistas mágicas sobre la Biblioteca Nacional y Recoletos lo convierten en un tesoro en la escena gastro madrileña.

 

La Aduana de Palos de Moguer fue el punto de partida de Cristóbal Colón en su proyectado viaje a las Indias. Sin saberlo, estaba cambiando también la historia de la cocina, que no volvería a ser la misma con la incorporación de productos americanos y especias que pronto haría llegar a Europa.

 

A cargo del chef Miguel Martín, el nuevo restaurante Aduana celebra ese encuentro de dos mundos gastronómicos y parte de la cocina del Mediterráneo para imbuirse del exotismo de ultramar, al igual que lo hicieron los fogones del Descubrimiento.

 

Aduana, situado en el recientemente renovado hotel Gran Meliá Fénix, uno de los tres establecimientos madrileños que forman parte de The Leading Hotels of theWorld, es la novedad más exclusiva de la temporada en la capital. Oculto a plena vista en la séptima planta del establecimiento diseña una cocina de base mediterránea, con toques exóticos y frescos, con la vista puesta en los productos de temporada.

 

La propuesta incluye un ambiente íntimo de atención personalizada. Aduana cuenta con un comedor de tan solo 22 plazas al que se une una terraza diseñada para otras 18 personas. Situado en el punto simbólico en el que termina el Madrid turístico (Recoletos) y comienza el de negocios (Castellana), su posición elevada le permite dominar ambos mundos. Las privilegiadas vistas a la Plaza de Colón, el Paseo de Recoletos y la Biblioteca Nacional son un espectáculo de día y -muy especialmente- de noche, cuando las luces de la ciudad transforman e iluminan el paisaje.

Inspiración boutique

Aduana es la estrella de la remodelación del hotel Gran Meliá Fénix llevada a cabo por el Estudio de Arquitectura de Alvaro Sans, que ha conservado el elegante estilo inglés que forma parte de su personalidad desde hace décadas mientras acomodaba la decoración a las nuevas tendencias de claridad y frescura que marcan hoteles como el Gran Meliá Roma y Gran Meliá Palacio de los Duques.

 

En el restaurante se han cuidado los detalles al máximo para favorecer esa experiencia exclusiva. Como en las vajillas de diseño Pordamsa, donde la elección de cada elemento se vincula con el plato creado.

 

“La inspiración de la carta viene dada por las preferencias mostradas a lo largo de los años por nuestros clientes nacionales e internacionales. Hemos querido aunar en una carta todos esos gustos y experiencias de las diversas nacionalidades que albergamos en el hotel adaptándolos a todos los paladares”, asegura el chef ejecutivo Miguel Martín.

 

Esa vocación de acogida multicultural se aprecia en platos como las estadounidenses y sureñas Ostras Rockefeller, el Caviar de Riofrío con blinis ruso, la oriental lubina salvaje al vapor de verduras, jengibre y arroz con leche de coco, la Causa limeña de atún rojo o el Tiradito de salmón noruego con mango en ceviche. La carta también propone para quien lo prefiera una experiencia con los mejores productos y elaboraciones españolas en recetas como el Txangurro a la donostiarra, el panaché de verduras y queso de Idiazabal y la Pluma ibérica lacada y con delicias de verbena.

 

Miguel Martín, un valor en alzaal frente de Aduana

 

La dirección de la cocina de Aduana se ha confiado al chef ejecutivo Miguel Martín, un valor en alza de Meliá Hotels International desde que comenzara en 2001, en los fogones del Meliá Madrid Princesa. Su trayectoria incluye la escalada hasta ser jefe de cocina en tan solo 5 años, en los que pasó de ayudante a cocinero, jefe de partida, segundo jefe y por fin, jefe de cocina. Martín se declara autodidacta: “creo todas mis recetas basándome en experiencias propias , de amigos, clientes y culturas que se implementan en la ciudad”. Indagar y crear son sus principales pasiones a la hora de cocinar.

 

Madrileño del barrio de Carabanchel. Su vocación por la cocina nació a la temprana edad de 8 años, la época de su primer huevo frito y sus primeros experimentos con el microondas en la cocina de su madre. Confiesa que durante la adolescencia siguió practicando la cocina de manera amateur, viendo a Arguiñano en televisión o leyendo recetas donde podía, en las revistas de su madre o en la peluquería.

 

Estudió Técnico Superior de restauración en la Escuela de Hostelería y Turismo de Madrid y realizó prácticas en Francia, en el restaurante Le boneLabreur (Tours, Valle del Loira). Comenzó en 2001 en Meliá Hotels International donde ha desarrollado su carrera hasta hoy.

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